Por eso, cuando lo vio, se quedó pasmada.
Pensó: «¿No es el collar que yo diseñé?»
Y cuando lo revisó bien, resultó ser una imitación.
Lo de Estudio Cobalto siempre había sido súper buscado por la gente de dinero, así que imitaciones había por montones.
Y esta estaba tan bien hecha que casi la engañaba a ella también.
Saúl, al ver la escena, de inmediato se puso de su lado.
Si su prometida decía que era falso, entonces era falso.
Y aunque fuera verdadero, él igual lo iba a llamar falso.
—Señora Lamas, si no le nace regalarle algo a Cecilia, mejor ni le dé nada. Nadie la está obligando. ¿Para qué sacar una cadena pirata para ver la cara a los jóvenes? Aunque Cecilia venga de un lugar sencillo, usted no tiene derecho de tratarla así. ¿Verdad, papá?
Saúl volteó a ver a Cristian.
Cristian tampoco se esperaba un show así.
Miró a Zoe y preguntó, serio:
—¿Qué está pasando aquí?
Zoe apretó los dientes, roja de coraje.
—Cristian, ese collar es auténtico. Yo mandé a que lo compraran directo con Estudio Cobalto. No puede estar mal. Es ella la que no sabe y me está acusando. ¡Yo de buena gente dando un regalo y todavía me salen con esto! Nunca me había pasado.
La señora Ledesma habló despacio:
—Entonces que lo revisen. Cristian, tú conoces a Nadia, la encargada de Estudio Cobalto, ¿no?
—Sí, que lo revisen —dijo Zoe de inmediato.
Quería dejar a Cecilia en ridículo.
¿Qué iba a saber una “niña de rancho”?
—Está bien. Voy a pedir que la contacten —aceptó Cristian.
No esperaba que Cecilia identificara de inmediato que era de época.
Entonces… ¿y si lo de Zoe sí era falso?
—Lo que yo regalo, no lo recojo —dijo Ainhoa, fría.
Aun así, seguía sin agradarle Cecilia.
—Cici, guárdalo. Ella tiene dinero; sería tonto no aceptarlo. Ya que vinimos a casa de los Rivas, pues de una vez —dijo Saúl, y sin pedir permiso, guardó el broche por Cecilia.
Ainhoa se quedó sin palabras.
Le lanzó una mirada molesta a Saúl.
¿En qué momento se volvió tan descarado?
Joaquín salió a suavizar el ambiente.
—Cecilia, perdón. Yo no sabía que ibas a venir hoy; me avisaron al último. No alcancé a traerte nada. La próxima te lo compenso.

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