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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 77

Elena sabía que la familia Romero tenía muchos contactos; en ese momento, no le quedaba de otra más que hacerle caso.

Diego notó las ojeras debajo de sus ojos y le dijo:

—Seguro no pudiste dormir bien anoche. Ya contraté a una enfermera para tu abuela y a un tutor privado para tu prima. Con ellos ahí, tú vente a la casa conmigo para que descanses bien.

Era una oportunidad de oro para arreglar las cosas con ella y Diego no pensaba desaprovecharla. Además, mientras más le debiera Elena, más difícil le sería dejarlo.

A partir de ahora solo tenía que ser más cuidadoso. Si lograba ocultar bien su relación con Adriana, Elena jamás descubriría la verdad.

Elena realmente no quería regresar con él, pero por el bien de su tía, terminó cediendo:

—Está bien.

***

Tenía mucho tiempo de no pisar la casa, pero Elena se dio cuenta de que nada había cambiado. Sin embargo, al contemplar aquella residencia impecable, la sintió más extraña que nunca. Ella ya se había separado definitivamente de Diego y de ese lugar; jamás pensó que algún día volvería.

Diego, al verla absorta, sonrió como si nada pasara.

—¿En qué piensas? Anda, lávate las manos, la señora Ruiz ya debió de haber preparado la comida.

Él era un hombre detallista e inteligente; cuando se proponía agradar a alguien, sabía exactamente cómo hacerlo.

Lástima que Elena ya sabía que cada una de aquellas atenciones no era más que otra capa de la misma mentira. Sus sentimientos por él estaban completamente muertos. En silencio, caminó hacia el comedor.

Cuando la señora Ruiz vio a Elena, se sorprendió un poco, pero luego pensó que era lo más lógico. Con un hombre tan rico y poderoso como Diego, ¿cómo iba a dejarlo ir así de fácil?

La mujer era muy astuta para leer el ambiente, así que no dijo nada imprudente. Sonriendo, se acercó:

—Señora, el señor me pidió desde temprano que comprara lo que a usted le gusta. Dijo que hoy volvería. Hace mucho que no prueba mi cocina; ojalá me diga si sigo haciéndolo bien.

Elena, que ya sabía perfectamente lo interesada y convenenciera que era la señora Ruiz, mantuvo un rostro inexpresivo y ni le contestó.

Diego estaba en el balcón hablando por celular. Su expresión era suave, como si estuviera teniendo toda la paciencia del mundo. Elena sabía de sobra que estaba hablando con Adriana.

Era lógico: si estaba allí con ella, Adriana no debía de estar nada contenta. Diego se repartía entre una y otra con una soltura casi insultante. ¿De verdad no se cansaba de sostener aquella farsa?

Capítulo 77 1

Capítulo 77 2

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