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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 654

Diana pensó que, considerando sus orígenes, era lógico que no tuviera buen gusto.

Lo que sí le sorprendía era que Alejandro le permitiera tener a esos animales. Realmente la mimaba demasiado.

Diana se quedó en la sala hasta las once de la noche. Elena seguía encerrada en el estudio y Alejandro aún no llegaba. Aburrida, sacó su teléfono para jugar.

Pero, al recordar que a Héctor le apasionaba la academia y seguramente despreciaba los videojuegos, se contuvo y empezó a leer revistas científicas en su celular.

A las once y media, el cansancio la venció y se quedó dormida.

En ese momento, Alejandro llegó a casa. Al ver a Diana en el sofá, frunció el ceño.

—Diana.

Al escuchar esa voz severa en medio de sus sueños, Diana dio un salto del susto, cayó del sofá y se despertó de golpe.

Se frotó los ojos y, al ver a Alejandro, esbozó una sonrisa nerviosa.

—Alejandro, qué sorpresa.

Alejandro la miró con desagrado.

—¿Qué haces aquí?

Diana se apresuró a explicarse.

—Vine a pedirle a Elena que me dé trabajo. Quiero entrar a su laboratorio en el área de investigación y desarrollo.

Alejandro soltó una carcajada seca, sin piedad.

—Ahórrate tus jueguitos. Ni se te ocurra causarle problemas a Elena. Además, con tu capacidad intelectual, ni siquiera podrías pasar la puerta.

Acostumbrada a sus desaires, Diana no se enojó y siguió tratando de ganárselo.

—Alejandro, sé que cometí estupideces en el pasado, pero ya cambié. Te juro que no volveré a hacer nada que lastime a Elena.

Alejandro conocía bien su carácter. Había heredado la personalidad convenenciera de su tío: siempre se arrimaba al árbol que daba mejor sombra.

La miró fijamente.

—¿Cuál es la verdadera razón por la que quieres entrar al laboratorio de Elena?

Diana dudó un buen rato antes de confesar.

—Escuché que van a colaborar con la Universidad Río... Eso significa que, por motivos de trabajo, podré ver a Héctor muy seguido.

La voz de Alejandro fue un témpano de hielo.

—Él ya tiene novia. Olvídalo. Cuando termines tu voluntariado en el orfanato, regresarás a Ciudad del Norte.

Diana se molestó.

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