—Tiempo después, cuando por fin se estabilizaron, nacieron Matías y Sofía, y ellos acapararon todo su amor. Aunque regresé a vivir con mis padres, siempre hubo una barrera invisible entre nosotros. A pesar de eso, mi relación con Matías y Sofía siempre fue maravillosa. Eran niños con un corazón muy puro... y la verdad, me trataron mucho mejor que mis propios padres.
Elena pensó que, de no haber sido porque Alejandro demostró una brillantez y capacidad de liderazgo inigualables, sus padres seguramente habrían preferido que Matías tomara las riendas del imperio.
En el fondo, sintió que ella y Alejandro eran reflejos el uno del otro.
Ambos crecieron sin el calor de unos padres, sostenidos únicamente por el amor de sus abuelos.
Elena conocía a la perfección ese vacío, esa desolación de no tener a nadie que te respalde y tener que enfrentar el mundo con tus propias uñas. Sabía que Alejandro jamás tocaría un tema tan doloroso en circunstancias normales; era su agotamiento físico y emocional lo que lo había llevado a abrirle las puertas de su alma.
Reprimiendo las lágrimas que amenazaban con asomarse, lo abrazó con todas sus fuerzas y le dedicó una sonrisa llena de luz.
—Ahora me tienes a mí, Alejandro. Te prometo que te amaré como te mereces.
Alejandro la envolvió en sus brazos, cerrando los ojos.
Tenía razón. Ahora se tenían el uno al otro.
***
Durante la rueda de prensa para el lanzamiento del nuevo medicamento ALX-314, Elena subió al escenario como investigadora principal del proyecto para exponer las capacidades del fármaco.
Lucía radiante, con una belleza deslumbrante y una elegancia natural. Su dominio absoluto del tema atrajo a decenas de medios que se amontonaron para entrevistarla.
Desde la primera fila, Alejandro la observaba con los ojos rebosantes de admiración y orgullo.
A su lado, el profesor Álvarez lo codeó con complicidad.
—¿De verdad el mismísimo presidente del Grupo Vargas no subirá a dar unas palabras?
Alejandro sonrió, sin quitar los ojos de su esposa.
—Hoy es su gran día. No voy a robarle el protagonismo.
Sabía perfectamente que, de subir al escenario, la prensa ignoraría el medicamento y centraría sus titulares en la estrategia corporativa del Grupo Vargas. Y eso era exactamente lo que no quería.
El profesor soltó una carcajada.
—Entonces, ¿no te molesta que tu empresa pase a un segundo plano mientras mi alumna y mi laboratorio se llevan todos los aplausos?
Alejandro alzó una ceja, con una sonrisa ladeada.
—En absoluto. Ella es mi esposa. Ver que el mundo reconoce su brillantez es el mayor honor para mí.
El profesor no esperaba que el imponente magnate asumiera su papel de esposo devoto con tanta naturalidad. Si se lo hubieran dicho años atrás, jamás lo habría creído.
La noticia del lanzamiento también llegó a la sala de la familia Romero.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico