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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 375

La abuela Navarro se enfureció aún más al ver que seguía tratándola como a una idiota.

Sacó el termo de su bolsa, le quitó la tapa y le aventó todo el líquido en la cara a Diego.

Esa mañana se había preparado un té rojo calientito, y ahora Diego lo traía todo Esa mañana se había preparado un té bien caliente, y ahora Diego lo traía escurriéndole por toda la cara.

Diego acabó con el pelo, la cara y su finísimo traje embarrados de restos de hierbas. Daba pena ajena.

—¡Abuela...!

Por dentro, Diego estaba que se lo llevaba el diablo, pero ni así se atrevió a gritarle a la señora.

La abuela Navarro le hizo un gesto de desprecio y se dio la media vuelta sin decir más, dejándolo ahí plantado.

Sintiéndose mortificado bajo las miradas de los curiosos, a Diego no le quedó de otra más que salir corriendo hacia los baños.

Esa misma noche, Elena pasó a visitar a su abuela.

Se quedó con la boca abierta cuando la enfermera le contó la gran hazaña de la señora.

Hasta creyó que su abuela volvería a caer en los cuentos de Diego y le insistiría en que regresaran.

Quién iba a pensar que sacaría tanto carácter como para empaparlo con su té.

La abuela seguía rabiando de coraje y no paraba de despotricar contra él.

A Elena hasta le tocó tratar de calmarla.

—Abuela, ya no haga corajes, se va a enfermar. Un tipo como él no vale la pena.

La abuela la miró y, de pronto, se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Ay, mi niña, ¿por qué te tocó sufrir tanto?

Ella nunca le había pedido a la vida que su nieta se casara con un hombre rico, solo quería que encontrara a un buen hombre que la cuidara y la valorara. Quién diría que pedir algo tan sencillo iba a ser tan complicado.

Elena sonrió y le dijo:

—Abuela, mientras trabaje duro y gane mi propio dinero, me va a ir cada vez mejor. ¿De dónde saca que me tocó sufrir?

Desde el día en que la abuela Navarro supo cuánto dinero tenía Elena, empezó a verla con otros ojos.

Ahora que su nieta tenía dinero, tenía el respaldo suficiente para no depender de los caprichos de ningún hombre.

El próximo galán que se consiguiera lo tendría que escoger con pinzas, sin prisas.

A Elena y a Carmen les dio mucha risa cuando se enteraron de ese cambio de actitud.

Definitivamente, lo mejor que le podía pasar a una mujer era tener dinero. No solo el mundo cambiaba a tu alrededor, sino que hasta los parientes más tercos terminaban por darte la razón.

***

A la mañana siguiente, Elena llegó a trabajar al Grupo Vargas.

Se topó a Alejandro esperando el elevador.

Se quedó paralizada.

No tenía idea de que Alejandro regresaría tan pronto a Ciudad del Río.

Se quedó preocupada por la herida de él, pero como se le veía un semblante bastante normal, asumió que a lo mejor tenía muy buena cicatrización.

Cuando se abrieron las puertas, Elena entró al elevador con los demás empleados como si nada pasara.

Sin saber cómo, los demás la empujaron hasta dejarla pegadita a Alejandro.

Para disimular, lo saludó con formalidad:

Capítulo 375 1

Capítulo 375 2

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