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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 373

Al terminar de cenar, Elena y Enzo salieron del privado.

Rodrigo y Adriana iban saliendo exactamente al mismo tiempo.

Al ver a Elena abrazando el trofeo de Enzo, Rodrigo soltó una risa sarcástica.

Adriana notó que Elena solo llevaba un maquillaje muy natural, pero aun así se veía preciosa y con una figura muy delgada; muy diferente a ella, que no se atrevía a salir sin ir súper arreglada. Además, había subido bastante de peso y, comparada con Elena, sentía que había perdido mucho de su atractivo.

No aguantó y soltó con veneno:

—Qué envidia me das, Elena. Ahora solo te preocupas por tu trabajo y no tienes otras responsabilidades. No como yo, que además de estar embarazada, todavía tengo que cargar con los asuntos de la empresa de mi esposo. Me tocó la peor parte.

Su intención era presumir disimuladamente que le había robado la felicidad a Elena, pero al parecer Elena no entendió la indirecta.

—Pues sí, entregarte por completo a un hombre para acabar de criada y cargando con su descendencia está de locos —respondió Elena, riendo—. Por cierto, en esa familia solo quieren a un hijo varón para heredar el trono. Si llegas a tener niña, se te va a poner fea la cosa.

A Adriana le parecieron detestables sus palabras, pero como Rodrigo estaba ahí, no quiso soltar ninguna grosería y se conformó con lanzarle una mirada fulminante.

Rodrigo frunció el ceño.

—Señorita Navarro, mida sus palabras. Adriana es muy inocente; no voy a permitir que la pisotee de esa manera.

Elena soltó una carcajada fría.

—¿Inocente ella? ¿Acaso sabes las cosas que ha hecho? Si no tienes ni idea de nada, ¿con qué derecho me vienes a decir esto?

A Rodrigo le pareció que era imposible razonar con ella.

Le advirtió a Enzo, que estaba parado a un lado:

—¡Deberías alejarte de este tipo de mujeres si no quieres salir embarrado!

Aunque Enzo era un poco despistado, tampoco era tonto.

Sabía que Elena siempre trataba bien a todos; si esta vez se le había ido a la yugular a Adriana, seguro era porque esa mujer había hecho algo imperdonable.

Además, había sido Adriana la que empezó tirando indirectas bien pesadas.

El que busca, encuentra.

Eso lo tenía muy claro.

Enzo defendió a su amiga:

—Elena siempre se va sobre los hechos, no sobre las personas. Seguro que Adriana hizo algo malo. Si le hablas feo a Elena, el que no lo va a permitir soy yo.

La cara de Adriana se puso aún más pálida de rabia.

Rodrigo, consciente de que Adriana estaba embarazada y no le convenía alterarse más, decidió no seguir discutiendo con ellos. Se dirigió a Adriana:

—Mejor te llevo a tu casa, no vale la pena gastar saliva con este tipo de gente.

Adriana, por el bien de su bebé, no tuvo de otra más que aceptar.

—Está bien.

Al verlos irse, Enzo le preguntó:

—Elena, tú nunca te peleas con nadie por cualquier cosa. ¿Te hizo algo esa tal Adriana para que reaccionaras así?

Elena no esperaba que él se pusiera de su lado sin dudarlo ni un segundo.

No tenía mucho tiempo de conocer a Enzo, pero él confiaba plenamente en ella.

Capítulo 373 1

Capítulo 373 2

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