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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 367

En efecto, los coches le resultaban muy familiares. Al fijarse bien, se dio cuenta de que eran los de Alejandro.

Le pidió al chófer que se detuviera, pagó el pasaje y se quedó esperando a Alejandro en la banqueta.

Alejandro bajó del coche. Al ver las marcas de las heridas asomando por el cuello de su camisa, a Elena se le cerró la garganta.

Él se acercó con una mirada tierna y contenida.

—Vine porque quería agradecerte los regalos, y también... quería llevarte al aeropuerto.

Elena recordó que, poco después de haber sufrido las quemaduras, lo habían golpeado. Preguntó con preocupación:

—¿Todavía te duelen las heridas?

—Ya no me duelen —respondió él en voz baja.

Pero el color ausente de su rostro decía otra cosa. Elena supo, sin necesidad de que él lo admitiera, que seguía lastimado.

Elena lo miró y sintió que algo se le apretaba por dentro. De pronto recordó las palabras de Isabel: «Si ni siquiera luchas por ello, ¿no estás perdiendo la oportunidad de ser feliz?».

Había reprimido sus sentimientos en muchas ocasiones por miedo a salir lastimada de nuevo. Pero, por más que se esforzara, no podía engañarse a sí misma. De verdad le gustaba ese hombre. Quería estar con él.

Sabía perfectamente que había una enorme brecha entre sus familias, pero estaba dispuesta a esforzarse para estar a su altura. Con esa idea aferrada al pecho, por fin encontró el valor que le faltaba.

Antes de que pudiera pensarlo demasiado, Elena acortó la distancia y se refugió entre los brazos de Alejandro.

Alejandro se quedó pasmado.

Todo lo que Alejandro llevaba tanto tiempo conteniendo se desbordó de pronto. Por respeto a ella, se había obligado a guardar distancia, a medirse, a no ir más allá.

Pero en ese momento, el abrazo de Elena hizo que toda su cordura se derrumbara. Entonces la atrajo hacia sí y la besó como si por fin hubiera dejado de contenerse.

Después de un largo rato, él le susurró al oído:

—Elena, esta vez fuiste tú quien se acercó. Ya no te voy a dejar ir.

***

En el vuelo de regreso.

Elena miraba el cielo por la ventanilla y, cada vez que recordaba el beso de Alejandro, el rubor volvía a encenderle la piel.

Sacó el collar que llevaba guardado debajo de la ropa y acarició el anillo que colgaba de él. Aún le parecía que todo era un sueño.

Capítulo 367 1

Capítulo 367 2

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