Elena sirvió dos vasos de jugo y respondió con total naturalidad:
—Sí, pero no creas que le remordió la conciencia de repente, tiene sus propios planes.
Isabel se acercó y preguntó:
—¿Qué planes?
Elena le recordó:
—Se te olvida que él y yo no somos esposos ante la ley. Aunque hayamos vivido juntos, para el resto del mundo yo sigo siendo «la otra».
Isabel, que había llevado incontables casos de divorcio y había ayudado a miles de esposas legítimas a recuperar los bienes que las amantes se habían llevado, reaccionó de inmediato y dijo furiosa:
—¡Ese infeliz conoce el vacío legal y por eso se hace el generoso dándote las acciones! ¡Qué sinvergüenza! ¡Es una escoria! ¡Qué bajeza!
Elena continuó:
—Ya le pedí al abogado Cortés que me ayude a buscar un comprador. Quiero venderlas.
A Isabel se le encendió la mirada al instante:
—¡Claro! Una vez que tengas el dinero en tus manos, no habrá forma de que te exija que le devuelvas las acciones. ¡Ay, Elena, ese 2% vale muchísimo dinero, pronto vas a ser toda una millonaria!
Elena asintió:
—Mejor vamos a comernos el pescado.
Con el buen humor restaurado, a Isabel le volvió el apetito.
Tomó el tenedor, le sirvió un pedazo de pescado a Elena y luego se sirvió otro para ella:
—¡Come, come, mi futura millonaria! Quién iba a decir que el sueño de que mi mejor amiga se hiciera rica y me sacara de pobre se iba a hacer realidad.
Elena la miró y dijo con culpa:
—Todo fue por mi culpa. Por mí te hicieron la vida de cuadritos y sufriste tanto en el trabajo. Perdóname, Isabel.
—Tú no hiciste nada malo, ¿por qué me pides perdón? Ahora solo espero una cosa: ¡que en cuanto vendas esas acciones, el Grupo Romero se hunda, que sus acciones caigan por los suelos y que se vayan a la quiebra! Hmpf, eso les pasa por haberte tratado tan mal.
Elena secundó la idea:
—Ojalá esta vez sí se nos haga.
***
Lucía estaba a punto de irse a su casa cuando recibió la llamada de un amigo.
—Oye, ¿pasó algo con el Grupo Romero? Me llegó el chisme de que están vendiendo acciones.
Lucía se sorprendió:
—¿Cómo crees? Es imposible.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico