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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 329

Al llegar a la casa, el equipo de seguridad de la familia Romero le bloqueó el paso a los escoltas de Elena.

Al ver que no podrían seguir protegiéndola, Bruno se retiró a un lado y marcó el número de Alejandro, pero la llamada mandó directamente al buzón.

—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Leandro, preocupado—. El jefe nos ordenó no despegarle el ojo de encima a la señorita Navarro, ¿pero cómo la protegemos si no nos dejan pasar? Ese tal Diego tiene toda la pinta de ser un infeliz. Si la dejamos sola con él, seguro le hace algo.

—Nos quedaremos a hacer guardia afuera —decidió Bruno—. Me preocupa que algo le haya pasado al señor Vargas...

***

Ya dentro de la casa, Diego le ordenó a la señora de la limpieza que preparara la comida.

Luego se dirigió a Elena:

—En el hospital de seguro no pudiste bañarte a gusto. ¿Quieres que te ayude?

—No hace falta, la enfermera puede ayudarme —respondió ella, tajante.

Diego no insistió.

—Como quieras. Voy a sacarte ropa limpia; como acabamos de llegar, el personal no debe saber dónde están tus cosas.

La abuela Navarro los observaba interactuar con evidente tensión, y su mirada se llenó de preocupación.

Elena entró al baño de la habitación principal. Al ver que en los lavabos había artículos de aseo tanto de hombre como de mujer, sintió un nudo en la garganta.

¿Acaso pensaba dormir en el mismo cuarto que ella?

Salió de bañarse y, justo cuando la enfermera terminaba de secarle el cabello, la abuela entró a la habitación.

—Déjanos solas un momento, por favor —le pidió a la empleada.

Capítulo 329 1

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