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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 321

La edad de Héctor, el momento y el lugar en que fue abandonado coincidían. Todo encajaba demasiado bien para ser coincidencia.

Si le proponía una prueba de ADN sin más, con todo el rencor que Héctor guardaba hacia sus padres biológicos, lo más seguro era que se negara.

Tal vez, si conseguía un cabello de Héctor sin que él lo notara, podría salir de dudas.

Después de comer, entró al baño, tomó un cabello del cepillo de Héctor, lo envolvió en un pedazo de papel higiénico y se lo guardó en la bolsa del pantalón.

Al salir de la casa de Héctor, Elena se subió al coche de Amelia.

En el camino, Amelia no dejó de lamentarse por todo lo que había vivido Héctor.

Elena apenas le prestó atención. Fue hasta que llegó a su casa que sacó el celular y le marcó a la señora Valverde.

—Elena, ¿necesitas algo?

Elena escuchó el anuncio de abordaje por la bocina y preguntó con curiosidad:

—¿Señora Valverde, se va a ir de Ciudad del Río?

La voz de la señora Valverde rebosaba ilusión.

—Sí, tengo que hacer un viaje a País Y. El investigador privado que contraté descubrió que mis hijos fueron adoptados allá. Vi las fotos, y esos dos niños se parecen muchísimo a mí cuando era chiquita.

Elena se quedó pasmada.

Si la señora Valverde ya había dado con sus hijos, entonces Héctor difícilmente podía ser uno de ellos.

Ella sonrió un poco y dijo:

—No es nada malo, solo quería saber cómo seguía de salud. Le deseo de todo corazón que se reencuentre pronto con sus hijos.

—Muchas gracias.

Al colgar, Elena tiró el cabello al bote de basura que tenía a un lado.

***

El domingo por la mañana, Elena, Alejandro y Sofía habían quedado de verse para ir a escalar a la Sierra de Valcumbre.

Sofía sugirió que, al terminar, se quedaran a dormir una noche en el hotel de aguas termales que estaba en la cima.

Elena se negó:

—Tengo mucho trabajo. Después de comer a mediodía, me regreso a mi casa a adelantar pendientes.

—Yo también —secundó Alejandro.

Sofía no trabajaba y siempre tenía tiempo de sobra, así que no entendía en absoluto por qué esos dos amaban tanto trabajar.

Suspiró y les dijo:

—Bueno, ya vi que están en la misma sintonía. El día que se casen, se la van a pasar encerrados trabajando y hasta van a ser felices así. Si uno quisiera salir de fiesta y el otro trabajar, seguro acabarían agarrándose del chongo.

Elena se sonrojó al instante. «¿Pero qué está diciendo Sofía?».

Alejandro, en cambio, no se molestó en disimular la sonrisa que le provocó el comentario.

Capítulo 321 1

Capítulo 321 2

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