La señora Valverde regresó a Ciudad del Norte para visitar a Isidora.
Isidora se alegró al verla:
—Mamá, te dije que no era nada grave, ¿por qué te molestaste en venir?
La señora Valverde dejó la canasta de frutas que había traído y suspiró:
—¿Cómo pudiste ocultarme algo tan grave como recibir una puñalada por la madre de Alejandro? Si lo hubiera sabido antes, habría venido de inmediato a cuidarte.
Isidora bajó la mirada y respondió con dulzura:
—Has estado muy deprimida tratando de encontrar a mis hermanos menores. Tenía miedo de que te angustiaras por mí, de que tu salud no lo soportara, por eso le pedí a todos que no te avisaran.
—Isidora, siempre pensando en los demás —dijo la señora Valverde, sintiendo lástima por ella, y le acarició la mano—. ¿Todavía te duele la herida?
Isidora negó con la cabeza:
—Ya no.
La señora Valverde asintió y de pronto se acordó de Sebastián.
—No sé qué le pasa a Sebastián, le marco y le mando mensajes pero no contesta. Ni siquiera ha venido a verte ahora que estás lastimada.
La última vez que Sebastián acosó a Elena, lo terminaron metiendo a la cárcel.
Tanto el señor Valverde como Isidora sabían sobre este asunto, pero ninguno se lo había contado a la señora Valverde.
Por lo tanto, ella solo pensaba que Sebastián se había ido de viaje al extranjero y que andaba tan distraído divirtiéndose que se le había olvidado comunicarse con la familia.
Al fin y al cabo, era algo muy común en el pasado.
Para proteger la imagen de Sebastián, Isidora forzó una sonrisa y dijo:
—Seguro volvió a ilusionarse con alguien en el extranjero. Mamá, ya sabes cómo es Sebastián: cuando se interesa por alguien, se olvida de todo lo demás, y solo vuelve a acordarse de nosotros cuando las cosas salen mal. No te preocupes por su vida sentimental.
La señora Valverde asintió:
—Tienes razón, ya está grande, no es bueno controlarlo tanto. Por cierto, le pedí a la muchacha que te preparara un caldo de pescado, tómalo mientras aún está caliente.
Mientras Isidora tomaba el caldo que le había llevado, preguntó para tantear el terreno:
—Mamá, la señora Paloma quiere que Alejandro y yo estemos juntos, ¿crees que hacemos buena pareja?
A lo largo de los años, la señora Valverde había centrado toda su atención en los gemelos; aunque parecía preocuparse por los asuntos de Isidora y Sebastián, en realidad no les prestaba tanta atención.
En su momento, cuando Isidora se comprometió con Matías, la señora Valverde no estuvo ni a favor ni en contra.
Después del fallecimiento de Matías, la consoló con un par de palabras, pero tampoco hizo el intento de presentarle a otros prospectos.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico