—El director Vargas no es como tú —dijo Elena con sarcasmo—. Él sí me respeta y valora mi carrera. Deja de comparar tus sucias intenciones con él.
—¿Mis sucias intenciones?
Diego había bebido más de la cuenta aquella noche y, herido por sus palabras, habló sin pensar:
—Elena, no entiendes a los hombres. ¿De verdad crees que a un hombre le importa la carrera de una mujer? La mayoría finge frente a ti, pero a tus espaldas es otra cosa. Te manejan a su antojo y aun así sigues defendiéndolos. Eres muy ingenua.
Elena no soportó escuchar más. Le dio una bofetada y se dio la vuelta para irse.
El golpe tomó a Diego por sorpresa. Antes de que pudiera seguir discutiendo, al ver que intentaba marcharse, la agarró del brazo por instinto, la pegó a su pecho y, aprovechando el valor que le daba el alcohol, intentó besarla.
Elena forcejeó y lo golpeó tratando de soltarse, pero su fuerza no era rival para la de Diego.
En ese instante, unas manos firmes apartaron a Diego de un tirón.
Diego trastabilló y cayó al suelo. Al levantar la vista, vio a Alejandro plantado frente a Elena, tenso de rabia.
—Director Vargas, ¿no cree que se está metiendo en lo que no le importa?
Alejandro esbozó una sonrisa burlona.
—Director Romero, no me importa qué tipo de relación tenga con Elena. Pero, si la señorita Navarro no quiere, no debería obligarla.
—¿Obligarla? —Diego apretó los dientes—. Aunque pasara algo entre ella y yo, le aseguro que no sería a la fuerza.
Alejandro dio un paso hacia él, se inclinó y le susurró al oído con un tono que solo ellos dos podían escuchar:
—¿Tan seguro está, director Romero? ¿Acaso tienen algún vínculo legal que los respalde?
Diego se tensó de golpe. Lleno de rabia, solo pudo observar impotente cómo Alejandro se llevaba a Elena.
Adriana, que había salido a buscar a Diego, lo encontró tirado en el suelo y se acercó a toda prisa, preocupada.
—Diego, ¿qué te pasó?
Diego seguía con la mirada fija en la distancia.
—Adriana, ¿cómo actúa una mujer cuando deja de amarte?
Adriana se quedó pasmada y de inmediato pensó en la extraña actitud que Elena había mostrado últimamente.
«¿Acaso Elena no se estaba haciendo la difícil? ¿De verdad ya no amaba a Diego?»

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