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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 228

«¿Acaso Alejandro le regaló todo eso a Nerea?»

Después de todo, Nerea a veces tenía que acompañarlo a eventos formales.

Sin embargo, ella estaba casada, tenía un hijo y era muy profesional; jamás aceptaría regalos de ese tipo.

«¿O será que Alejandro le pidió a Nerea que los escogiera para regalárselos a alguna mujer?».

Sin poder contener la curiosidad, Isidora preguntó:

—Secretaria Paz, ¿a quién está acompañando?

Nerea no se lo ocultó.

—A la señorita Elena. Hay una cena esta noche y el director Vargas le pidió que lo acompañara.

Isidora se mordió el labio mientras los celos la consumían por dentro.

«¿Alejandro planea llevar a Elena públicamente a un evento formal?».

«¿Se volvió loco?».

Como no quería ver la cara de triunfo de Elena, se dio la media vuelta y se fue, masticando su coraje.

Elena salió del probador luciendo un vestido largo color perla. Las joyas no le robaban ni un poco de protagonismo; al contrario, su belleza natural hacía que parecieran opacas en comparación.

Nerea la miró, verdaderamente asombrada.

«Con razón el director Vargas está tan fascinado con ella», pensó.

Era tan hermosa que ni ella misma podía dejar de verla.

—Señorita Navarro —le dijo Nerea—, le voy a tomar unas fotos para que se las mande al director Vargas. Él decidirá qué conjunto es el más adecuado.

Elena se sorprendió.

—¿Tengo que pedirle su opinión?

«Seguro es una cena súper elegante», pensó, y de pronto sintió que le sudaban las manos de los nervios.

Nerea notó su reacción y se rió suavemente para tranquilizarla.

—El director Vargas es muy estricto con todo. Cuando lo acompaño a eventos, también tengo que checar con él si mi ropa es apropiada. No se ponga nerviosa, señorita Navarro, solo véalo como parte del trabajo.

—Si usted es la que siempre lo acompaña, ¿entonces por qué me lo pidió a mí? —preguntó Elena, curiosa.

—Porque esta noche irán muchas figuras importantes de la investigación farmacéutica. Yo no sé nada de eso; el director Vargas la necesita más a usted a su lado.

Elena se convenció con la respuesta. Se quedó quietecita y dejó que Nerea le tomara las fotos.

Luego, la secretaria se las pasó.

—Por favor, mándeselas al director Vargas para que las cheque.

Elena asintió y se las envió por mensaje a Alejandro.

Alejandro acababa de salir de una junta. Al ver las fotos, su semblante se relajó y respondió:

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