Él nunca había sido pareja de Isidora y mucho menos le había sido infiel. ¿De qué iba a arrepentirse?
Otros empresarios se acercaron a saludarlos, así que Hugo dejó de lado el tema personal y empezó a hablar de negocios.
Alejandro divisó al director Herrera a lo lejos y caminó hacia él.
Cuando Hugo terminó de hablar, notó que Alejandro ya no estaba y le dijo a Isidora:
—He visto que Alejandro nunca anda con mujeres, y eres la única que se le acerca tanto. Si eso no es que le gustas, ¿entonces qué es? Seguro no se ha dado cuenta de lo que siente. No le des todo en bandeja de plata; cuando tengas oportunidad, sé un poco fría con él para que aterrice y se dé cuenta de una vez.
Isidora asintió.
—Entendido, señor Valiente.
Como Hugo todavía tenía asuntos que tratar con Alejandro, fue a buscarlo junto con Isidora.
Elena, Andrés y el director Herrera acababan de entablar una conversación sobre un problema de desarrollo que llamó la atención de varias figuras importantes del sector, quienes se acercaron a unirse al intercambio.
Hugo se acercó y se quedó en medio del grupo sin interrumpir. Al escuchar de qué hablaban, el tema le pareció sumamente interesante.
Él tenía un doctorado en medicina, había ejercido como médico y más tarde había estudiado desarrollo de fármacos, así que sabía de lo que hablaban.
Al escuchar los argumentos de Elena y Andrés, los miró con genuina admiración.
«Es una suerte que nuestro país cuente con jóvenes tan brillantes», pensó.
Él conocía muy bien a la familia Solano, así que, obviamente, conocía a Andrés.
Al verlo tan cercano a Elena, le preguntó a Isidora:
—¿Esa joven es la novia de Andrés? Hacen muy bonita pareja.
Isidora, al notar la admiración en la mirada de Hugo hacia Elena, apretó los dientes, dominada por la rabia.
Forzó una sonrisa.
—Se llama Elena, y no, no es novia de Andrés. Se rumora que sale con alguien, el dueño de alguna empresa, pero tienen la relación en secreto.
Hugo lo entendió a la perfección.
«Si esa relación se mantiene en secreto, entonces no debe de ser nada limpio».
«Quién lo diría. Con esa apariencia tan inocente, y resulta que no tiene escrúpulos».
La buena imagen que tenía de Elena se fue al suelo al instante.
Qué lástima; tanto talento para la investigación desperdiciado en alguien con tan poca decencia y moral.



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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico