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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 132

—Todo bien —respondió Elena, acomodándose.

Al voltear hacia atrás, vio que Isidora estaba agarrada del brazo de Alejandro, con la cara pegada a su hombro, en una pose demasiado íntima.

Apartó la mirada de inmediato y volvió a ver hacia el frente.

La voz melosa de Isidora volvió a sonar en la parte trasera.

—Alejandro, se te manchó el saco con mi labial. Cuando lleguemos, dámelo para mandarlo a la tintorería.

—No es necesario —respondió él, cortante.

—¿Cómo crees? Yo te lo ensucié, me toca hacerme cargo.

Elena se desentendió de la plática, cerró los ojos y fingió quedarse dormida.

Cuando llegaron a su edificio, se despidió de prisa.

—Aquí me bajo.

Ni siquiera volteó a verlos; abrió la puerta y salió del coche.

En cuanto se alejó, Isidora se giró hacia Alejandro.

—Siento que le caigo mal a Elena... Ya le aclaré a todo el mundo que ella no me empujó aquella vez que me lastimé. ¿Crees que siga enojada conmigo por ese malentendido?

Alejandro la miró con una dureza que no admitía réplica.

—Si hubieras aclarado las cosas en su momento, Elena no tendría motivos para estar enojada. Deja de hacerte la víctima, Isidora.

De no ser por el respeto que le tenía a la familia Valverde, ya la habría bajado del coche.

Isidora se tragó el coraje y no dijo nada. Con tal de que él le siguiera haciendo caso, aunque fuera solo por Matías, se daba por bien servida. Ya se encargaría de enamorarlo poco a poco.

Al entrar a su departamento, Elena revisó su celular y por fin vio un mensaje del director Molina.

Le pedía que le mandara la nueva versión de la propuesta para evaluarla.

Elena le contestó que sí. Prendió la computadora y abrió el archivo que le había mandado Lucía.

Al leerlo, sintió que le estallaría la cabeza. El proyecto estaba lleno de errores garrafales; con razón el Grupo Valverde no quería firmar. Parecía que Adriana lo hubiera armado sin el menor cuidado. ¿Cómo se atrevían a presentar algo así?

Como tenía que trabajar de día, no le quedó de otra que desvelarse corrigiendo el documento.

Pasó toda la madrugada trabajando. Cuando por fin iba a meterse a la cama para recuperar horas de sueño, sonó el timbre.

Se arrastró hasta la puerta. Era Isabel, que le traía un desayuno espectacular.

Capítulo 132 1

Capítulo 132 2

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