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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 117

—No me ha dicho nada. Oye, no te metas con la familia de Elena.

Lucía resopló con desdén:

—Tú no entiendes nada. ¿Cuántas veces te he dicho que dejes de perder el tiempo con mujeres y te enfoques en el trabajo? Ay, olvídalo, igual nunca me haces caso.

No tenía intenciones de seguir discutiendo, así que añadió:

—Tengo muchas cosas que revisar ahora. Si quieres devolverle el puesto a su tía, hazlo. Haz lo que quieras.

Dicho eso, Lucía le colgó.

Después de darle las instrucciones al director del hospital, Diego regresó con Elena:

—Tu tía puede volver a su puesto mañana mismo. Nadie volverá a meterse con ella.

Como la había ayudado con lo de su tía, Elena le permitió quedarse a cenar. Al ver que se llevaban tan bien, a la abuela se le abrió el apetito.

Terminando de comer, Elena le dijo a Diego:

—Me voy a quedar hasta que llegue mi tía. Tú ya vete.

Consciente de que había sido culpa de Lucía que la tía pasara por ese mal rato, Diego no intentó obligarla a irse con él como habría hecho antes. Le respondió con dulzura:

—Está bien, te espero en la casa.

En cuanto Diego se fue, la abuela se dirigió a Elena:

—Hija, veo que Diego de verdad te valora. Deberían tener un bebé pronto; así su matrimonio será más estable.

Elena soltó una risa amarga.

¿Tener un bebé?

Ella y Diego jamás volverían a tener hijos.

***

Emiliano había pedido la mañana libre. Esteban y Natalia estaban en su computadora copiando unos archivos cuando, de repente, se dieron cuenta de que la información había sido eliminada.

Esteban estaba desconcertado:

—Qué raro, estos datos todavía estaban aquí anteayer.

Natalia frunció el ceño:

—¿Quién usó la computadora de Emiliano ayer?

Esteban lo pensó un momento y contestó:

Capítulo 117 1

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