—Si no tiene ningún otro asunto que tratar, señor Torres, me retiro a Gennova Solutions.
Natalia dejó la taza sobre la mesa, se puso de pie y salió de la oficina sin mirar atrás.
Luca se quedó observando el café humeante y perdió la mirada en el vacío por un buen rato. Luego, se acercó, levantó la taza, dio un sorbo lento y regresó a sentarse detrás de su escritorio.
Mientras sostenía el café, presionó el botón para comunicarse con Recursos Humanos.
—Mario —dijo con voz gélida apenas le contestaron—. Encárgate de solucionar cuanto antes lo de esa publicación en el foro. Mañana quiero ver un anuncio público con las sanciones de todos los involucrados. Esto se manejará con total dureza.
***
El 18 de abril marcó la clausura del desfile de alta costura de Nora Guzmán, titulado «Colección: Corte y Caída».
Por la noche, se organizó un banquete privado para celebrar. Nora invitó a Natalia y le insistió en que llevara a Iria Torres para que la niña disfrutara del ambiente.
Natalia entró al gran salón sosteniendo la manita de Iria.
El animado murmullo de los invitados se apagó por un par de segundos cuando la nueva invitada de honor hizo su aparición.
El vestido que llevaba Natalia había sido diseñado especialmente para ella por Nora. Se ajustaba a la perfección a su figura esbelta y a su aura enigmática.
Era de una seda satinada en color azul humo profundo. Sin estampados ni decoraciones exageradas, la tela caía desde un elegante corte a los hombros hasta una cauda adornada únicamente con un sutil bordado en hilos de plata.
El vestido de Iria también era obra de Nora: un diseño rosa pastel con las mariposas que tanto le gustaban a la niña, haciéndola lucir como una pequeña señorita de sociedad.
El rostro de Natalia, que habitualmente prefería mantenerse al natural, llevaba esta noche un maquillaje sobrio pero espectacular.
—¡Nati, por fin llegas! —Nora se abrió paso rápidamente entre la multitud. Llevaba un vestido rojo despampanante que combinaba con su energía inquebrantable.
—Te ves preciosa —continuó Nora, analizándola de pies a cabeza—. Sin duda tengo muy buen ojo... Claro, el vestido es solo un adorno. Con esa cara, si te pararas en mi pasarela, brillarías todavía más.
Natalia sonrió, un poco abrumada por tantos halagos.
—Se nota que el evento de hoy fue todo un éxito, Nora.
Su amiga asintió, radiante, y se agachó para quedar a la altura de la pequeña.
—Irita, hermosa, te ves divina. Aprovecha para divertirte mucho hoy con tu mamá.
Natalia estaba a punto de responder cuando escuchó el zumbido de su celular dentro de su bolso de mano.
Lo sacó y vio el nombre de Romeo Díaz en la pantalla. Seguramente se trataba de algún tema laboral urgente.
—Nora, ¿me cuidas un ratito a Irita? Voy a salir a contestar una llamada.
Sosteniendo la caída de su falda, Natalia dio media vuelta y caminó hacia los pasillos. Sus zapatillas plateadas resonaban con un tintineo limpio contra el piso de mármol.
Se recargó cerca de un ventanal y empezó a platicar con Romeo mientras contemplaba la impresionante arquitectura del hotel.
En ese preciso momento, un grupo de personas venía caminando desde el otro lado del pasillo.
Resultó que Luca también se encontraba en ese hotel, negociando con varios directores extranjeros de Grupo Superior. Denisa venía con ellos. El grupo entero se dirigía a cenar a los restaurantes de la planta baja.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo