Después de darle tantas vueltas al asunto, Luca finalmente llegó al punto principal.
Su mirada se volvió intensa y profunda, clavándose directamente en los ojos de Natalia.
—¿Podemos terminar de una vez con estas peleas y desgastes sin sentido?
La mirada de Natalia cambió. Lo observó con frialdad, aún sin comprender del todo.
Luca, al ver su expresión de desconcierto, dio por hecho que se estaba haciendo la tonta de nuevo.
Se levantó de inmediato. Su alta y elegante figura rodeó el escritorio hasta quedar frente a ella, mirándola desde arriba.
—Los recursos son los que son. Los malentendidos y las peleas entre Denisa y tú, además de servir para que los demás se burlen de nosotros, no tienen ningún sentido.
Al escuchar esas palabras, Natalia sintió que la sangre le hervía, subiendo desde su corazón hasta su cabeza. Miró al hombre que tenía enfrente, y por primera vez comprendió con dolorosa claridad que él estaba utilizando todos sus recursos para proteger a Denisa e impedir que saliera lastimada.
Él estaba usando las acciones y los dividendos para exigirle silencio y sumisión.
Era una total ironía.
Sin embargo, aceptar el dinero a cambio de callarse y ceder, también era una opción que valía la pena considerar.
Tras contener sus emociones por un instante, Natalia soltó un ligero suspiro.
—¡Luca! —Dijo mientras se sentaba en la silla de al lado, con la voz congelada—. ¿Acaso para ti todo se puede arreglar y saldar con dinero?
Mientras hablaba, tomó la carpeta y comenzó a hojearla con atención.
La revisaba minuciosamente.
Luca se quedó parado junto a ella, sin meterle presión.
Una vez que terminó de leer, Natalia cerró el expediente y lo dejó sobre la mesa.
—Dos puntos porcentuales más, junto con el ajuste de los derechos... Las condiciones son muy generosas. Acepto.
Luca enarcó apenas una ceja, imperceptiblemente. No esperaba que le diera una respuesta tan directa.
Definitivamente, ya no era la misma mujer que él recordaba.
Luca estudió su expresión, sintiendo una incomodidad en el pecho. ¿Desde cuándo se dejaba convencer tan fácil por el dinero?
Natalia levantó la mirada y dio unos pequeños toques sobre la mesa con los dedos.
—Pero antes de firmar todos estos documentos, hay un par de cosas que necesitamos dejar en claro.
Luca se cruzó de brazos, manteniéndose erguido.
—¿Aclarar qué?
El tono de Natalia era tranquilo, pero cargaba un peso innegable.

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