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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 161

Denisa se sorprendió por un segundo, luego se inclinó hacia ella y le preguntó con una mirada atenta y suave:

—Mamá, ¿qué pasa? Te noto muy inquieta.

Cristina la miró a los ojos y, finalmente, se decidió a hablar.

—Anoche, cuando le llevé un poco de sopa a tu abuela, escuché a Natalia platicando con ella. Estaban hablando sobre la niña y las acciones de la empresa.

Los dedos de Denisa se tensaron, cerrándose casi de manera imperceptible.

—Mamá, ¿qué estás sospechando?

Cristina se alteró de inmediato y resopló con frialdad.

—Tu abuela todavía tiene el seis por ciento de las acciones del grupo. No es una cantidad pequeña, tiene un peso enorme en las decisiones de la empresa.

Denisa asintió. Por supuesto que lo sabía.

Cristina entrecerró los ojos, clavando una mirada afilada en la pared.

—Seguro Natalia quiere usar a la niña como moneda de cambio para quedarse con las acciones de tu abuela. Esa mujer se atreve a pensar en todo... y No es la única mujer que puede darle herederos a esta familia.

Un destello de ansiedad cruzó rápidamente por los ojos de Denisa, pero no dejó que se reflejara en su rostro. Lo que Natalia quería era exactamente lo que ella misma intentaba acaparar: el poder central del grupo.

Ah, claro. Los demás decían que Natalia era una mujer tranquila, de esas que no buscan problemas.

Pero ahora quedaba claro que todo eso no era más que una fachada para engañar a los de afuera.

En realidad, sabía muy bien qué cartas tenía en la mano y sabía cómo jugarlas.

—Mamá, ¿no habrás escuchado mal? No creo que Nati sea ese tipo de persona. Si de verdad quisiera usar a los hijos para amarrar algo, ya habría tenido otros dos, considerando que Irita ya tiene cinco años. Y, por lo que veo, no parece tener mucha prisa en ese aspecto —dijo Denisa.

Aunque por dentro se moría de ganas de destruir a Natalia frente a Cristina, no podía dejar caer su papel de niña buena.

—No la creas tan inocente. Para haber llegado a donde está, es obvio que Natalia no es ninguna tonta. No es que no quiera tener hijos, es que solo los tendrá si saca provecho de ello. Como Adrián ya no está, los herederos de la familia Torres solo pueden venir de ella. Ahora se le subieron los humos. Se ha ganado a la abuela y está usando a la niña para aprovechar el mejor momento —Cristina se golpeó el pecho, arrepentida por no haberla visto venir—. Natalia finge muy bien, nos engañó a todos.

Denisa fingió estar tan impactada que se quedó sin palabras. Apretó ligeramente los dedos sobre la mesa y miró a Cristina con desconcierto.

—Mamá, ¿cómo puede hacer eso Nati? ¿Cómo puede usar a una niña para amenazar a la familia? ¿Luca sabe de esto?

Ante esa pregunta, el rostro de Cristina se ensombreció de golpe.

—Anoche lo llamé a mi cuarto para hablarlo. Pero no me cree. Confía en Natalia. Hasta me recalcó que ella no tiene malas intenciones y que jamás intentaría quedarse con las acciones de la familia Torres.

Denisa se quedó atónita. No esperaba que Luca ya estuviera al tanto de todo desde anoche.

Y mucho menos esperaba que él se pusiera del lado de Natalia.

—Mamá, sé que estás muy preocupada, pero por ahora son solo suposiciones. Hay que prestar más atención y ver qué hace Nati más adelante —dijo Denisa, sintiendo un nudo en el estómago.

Ella juraba que Luca le daría importancia al asunto y empezaría a cuidarse las espaldas de Natalia.

Pero no fue así...

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