—¿Ah, sí? —Félix soltó la mano de su madre y caminó hacia ella—. Eso significa que en el fondo sí te da gusto verme.
Nanette arrugó la nariz al percibir el olor a perfume barato y penetrante que traía puesto.
—Esta es tu casa, ¿qué más da si te doy la bienvenida o no?
Félix abrió los brazos de par en par.
—Ándale, ven. Dame un abrazo de bienvenida.
Nanette sintió un profundo asco ante la idea.
Recordaba perfectamente cuando ella tenía dieciocho años y Félix apenas catorce. Un día se le olvidó ponerle seguro a la puerta del baño, y él se metió de golpe, fingiendo que era una simple «broma».
De milagro, Nanette todavía no se había quitado la ropa interior, lo que la salvó de pasar por una humillación peor.
A los dieciocho años, cualquier joven ya entiende perfectamente el concepto del pudor.
Así que, sin pensarlo dos veces, Nanette le soltó una bofetada con todas sus fuerzas.
Un niño tan consentido, que sentía que el mundo no lo merecía, jamás había soportado tal agresión. Así que corrió a chismearle a Eloísa llorando a mares.
Félix juró y perjuró que no sabía que Nanette se estaba bañando, que no lo había hecho a propósito.
Y por esa cachetada la castigaron tres horas en la sala, plantada frente a la pared, sin moverse ni chistar.
Si no hubiera sido porque Guillermo regresó a casa y la levantó a la fuerza, seguramente la habrían dejado ahí castigada toda la noche.
Esa fue la primera vez que Nanette vio a Guillermo levantarle la voz a Eloísa.
Desde ese día, comprendió que su padre la quería tanto como a Félix.
Lástima que Guillermo siempre le tuvo pánico a Eloísa.
Por eso, Nanette aprendió a no causarle problemas a su padre.
Sin importar cuánto la molestara Félix, ella nunca se quejaba.
Esa pequeña muestra de cariño por parte de Guillermo fue el único soporte que mantuvo a Nanette con vida dentro de la familia Larco.
Al recordar aquel episodio en el baño y ver al Félix adulto frente a ella, Nanette sintió un fuerte rechazo.
No quería tener el más mínimo contacto físico con él.
Y para colmo, Nanette notó una mirada maliciosa y atrevida en los ojos de Félix.


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