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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 368

Noel se aclaró la garganta, intentando recuperar la compostura.

—Ajá.

—Pero, jefe, yo hice ruido al entrar... ¿de verdad no me escuchó?

La mirada de Noel se desvió hacia la ventana, evitando la de su amigo.

—Estaba en una llamada.

Isaac colocó un montón de carpetas con la información solicitada sobre el escritorio y le dedicó una sonrisa cargada de complicidad.

—Jefe, no me diga mentiras. Yo sé que estaba hablando con la diosa de Nanette.

Era más que evidente. Ninguna otra mujer en el mundo lograba que el siempre frío y calculado Noel Cortés hablara con ese tono. Ni siquiera su prometida oficial, la señorita Zamora.

Temiendo que le lanzara algo por la cabeza, Isaac dio un par de pasos hacia atrás antes de soltar la lengua.

—Llevo años a su lado, jefe, y jamás en la vida pensé que escucharía semejantes cursilerías salir de su boca.

Noel tomó su taza de té para darle un sorbo y casi se ahoga con sus propias palabras.

—Isaac...

Isaac retrocedió otro paso, asegurando su ruta de escape.

—Pero en serio, jefe, ¿cómo le hizo para justificar ese «tú eres más importante que la empresa» y darle una vuelta tan lógica de «ustedes son los activos más valiosos»? Llevo media vida partiéndome el lomo por usted y jamás me ha llamado «su activo más valioso».

Como suele suceder cuando los nervios traicionan, las personas buscan excusas físicas para disimular. Noel fingió que necesitaba hidratarse desesperadamente. Pero había un pequeño problema: la taza estaba vacía.

Isaac sabía que Noel nunca se enfadaría realmente con él, así que decidió presionar un poco más.

—No cabe duda de que usted es un genio, jefe. A mí en la vida se me habría ocurrido una salida tan elegante y poética. Yo hubiera dich...

De la nada, un objeto no identificado salió volando hacia su cabeza. Isaac pegó un brinco y salió corriendo de la oficina. Pero a los diez segundos asomó solo la cabeza por el marco de la puerta.

—Hablando en serio, jefe. Se lo he dicho mil veces: no importa la decisión que tome, aquí me tiene. Incluso si el mundo entero se le va encima y lo tachan de villano, yo me pongo la camiseta y peleo a su lado.

El rostro de Noel, que siempre parecía esculpido en piedra, se suavizó y se llenó de una genuina emoción.

—Isaac.

—¿Mande, jefe?

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