Nanette y Camila acordaron verse en la entrada del centro comercial.
Cuando Nanette llegó, se sorprendió al ver que, junto a Camila, estaba nada menos que Venancio Lenso.
Venancio tenía el brazo apoyado despreocupadamente sobre el hombro de Camila, como si fueran los mejores amigos del mundo.
Camila le dio una explicación rápida.
—Estaba a punto de salir cuando este imbécil me llamó. Se enteró de que íbamos de compras y se empeñó en venir. ¡Qué fastidio!
Venancio le regaló una sonrisa llena de frescura.
—Bueno, igual no tenía nada mejor que hacer.
A Nanette no le importó en lo absoluto.
—Perfecto, ahora tenemos a alguien que nos cargue las bolsas.
Camila enlazó su brazo con el de Nanette y sonrió maliciosamente.
—Exactamente lo que yo pensé. ¡Vamos!
No llevaban ni veinte minutos recorriendo el centro comercial y las manos de Venancio ya estaban repletas de bolsas.
—Oye, señorita Mancilla, apenas llevamos veinte minutos y ya compraste todo esto. ¿Qué planeas? ¿Comprar el edificio entero?
Camila dio un sorbo a su café, de excelente humor.
—Tengo dinero y lo gasto en lo que quiero. ¿Algún problema?
—Deberías aprender de Nanette. Ella no ha comprado ni una sola cosa. Mira qué ahorrativa.
Nanette hizo una mueca irónica.
—Es porque soy pobre.
Venancio le lanzó una mirada juguetona y le guiñó un ojo.
—Preciosa, si quieres algo, solo dime y yo te lo compro.
—¡Yo también quiero! —saltó Camila de inmediato.
—Tú vete por allá —le respondió Venancio.
—¡Vaya, vaya! Así que me estás engañando en mi propia cara. ¿No fuiste tú quien me recordó que somos novios de mentira?
Venancio esbozó una sonrisa descarada.
—Pues no intentes coquetearme enfrente de Nanette.
Camila estuvo a punto de lanzarle el café encima.
Nanette, atrapada en medio de las bromas de ambos, no sabía si reír o llorar.
Pero en el fondo, le encantaba. Esos pequeños momentos de risas y discusiones sin sentido eran lo que le daba vida a sus días.
Al pasar frente a una boutique de ropa masculina, Venancio recordó algo de repente.
—Casi se me olvida. El cumpleaños de Noel es pronto. Tengo que buscarle un buen regalo.
Nanette se detuvo un instante, a punto de preguntar, pero Camila se adelantó.

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