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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 313

Nanette forzó una sonrisa.

—Para nada, Señora Sabina, usted no está vieja, de hecho, se ve muy joven.

El tema cambió drásticamente.

Sabina soltó una carcajada.

—Cuando uno envejece, tiene que aceptarlo. No me molesta la edad, pero sí me pesan los arrepentimientos.

Nanette presintió hacia dónde se dirigía la conversación.

Desde la cena hasta ahora, Sabina no había mencionado en ningún momento el tema de los hijos.

O tenía una mala relación con ellos...

O no los tenía.

Sabina dejó escapar un profundo suspiro.

—Mi único arrepentimiento es no haberle dado un hijo o una hija a tu tío. Siento que le he fallado en esta vida.

La mujer, que hasta ese momento siempre había lucido una sonrisa radiante, de pronto se llenó de melancolía.

Nanette sintió una punzada de compasión.

—Hace tiempo quise pedirle el divorcio para que pudiera casarse con otra persona y tener sus propios hijos, pero él se negó rotundamente.

»Me dijo que no se casó conmigo para continuar su linaje, que se casó conmigo simplemente porque me amaba a mí.

»Y que si nos divorciábamos, se haría sacerdote.

Al llegar a ese punto, Sabina volvió a sonreír.

—No te dejes engañar por lo serio e intimidante que parece Quintín, en el fondo es muy fácil tratar con él. Mientras no sean asuntos de principios inquebrantables, es muy comprensivo.

—Sí, se nota que es un hombre muy íntegro —comentó Nanette.

Sabina se quedó mirando fijamente a Nanette por unos instantes.

Nanette se tocó instintivamente la mejilla.

—Tía, ¿tengo algo en la cara?

Sabina, con el corazón rebosante de ilusión, soltó de repente:

—Nanette... ¿qué te parece si te conviertes en mi ahijada?

¿Eh?

Antes de que pudiera procesarlo, Nanette fue arrastrada hasta la sala de estar.

Noel y Quintín seguían inmersos en su partida de ajedrez.

Por la pura emoción, la voz de Sabina sonó un poco más alta.

—Quintín, deja eso un momento, tengo algo muy importante que consultarte.

Quintín ni siquiera levantó la vista.

—Espera, espera, déjame terminar esta partida. Estoy a punto de ganar.

Nanette le echó un vistazo al tablero.

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