—Señorita Godoy, ¿qué, nada más tienes ojos para Noel y ni ves a toda la gente que estamos aquí? Si de verdad tuvieran algo que esconder, ¿crees que nos tendrían aquí de testigos? ¿Sí te da tantito la cabeza para pensar? Todos aquí somos amigos, nada más. ¿Te quedó claro?
—¿Amigos? —Dina señaló a Nanette—. —¡No se dejen! Esta mujer es bien colmilluda: se hace la inocente y por dentro nada más anda viendo qué saca de la gente.
Al escuchar eso, todos sintieron flojera de siquiera molestarse.
Si venía de la boca de Dina, era imposible que saliera algo coherente.
Camila no aguantó más y se le fue encima.
—De tal palo, tal astilla. Tú y tu madrecita son igualitas, hechas con el mismo molde.
Apenas escuchó eso, Dina estalló de furia.
—¡Y tú quién te crees que eres! ¡Cómo te atreves a insultar a mi mamá!
Camila no era de las que se dejaban mangonear, así que se le puso al brinco sin dudarlo.
—¡Sí la insulté, y qué! ¡Y no solo a tu mamá, tu abuelita también es una fichita! Su familia es un nido de arpías tóxicas. Hasta me da lástima Galileo de tener que lidiar todos los días con una bola de viejas sin educación y sin una gota de decencia, que lo único que saben hacer es voltear las cosas a su conveniencia y joder a la gente buena. Con razón el pobre muchacho terminó así de amargado.
—¡El que con lobos anda a aullar se enseña!
—Y todavía faltabas tú. Entre todas son una bola de vividoras que nomás vienen a chuparle la vida a los demás.
Soltó todo de corrido y hasta se quedó sin aliento.
Venancio esbozó una sonrisa mientras le daba unas palmadas en la espalda para calmarla.
—Bájale tantito, no vale la pena que te pongas así.
—¡Tú... tú...!
Dina se quedó atragantada un buen rato, incapaz de articular una sola frase completa. Al final, solo alcanzó a soltar:
—¡Eres una histérica!
Camila se puso las manos en la cintura.
—¡Sí! ¡Y a mucha honra! Así que más vale que te largues a la de ya, antes de que te suelte un trancazo.
Dina temblaba de pura rabia.
Toda la familia Godoy estaba en contra de que anduviera con Noel.
Y para colmo, Noel ni la volteaba a ver.
Y ahora todos esos idiotas también se burlaban de ella en su cara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó