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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 280

Era una foto de la boda de Nanette.

La espalda de aquel hombre en la imagen...

Al verla pasmada en el piso, Venancio se acercó por curiosidad.

—¿Qué tanto ves? ¿Te encontraste un tesoro o qué?

Al asomarse y ver la espalda en la foto, también se quedó de piedra.

Venancio le arrebató la fotografía al instante.

Cualquier otra persona dudaría de quién se trataba.

Pero él no.

¿Quién más iba a ser, sino su mejor amigo?

Cuando Camila volvió a hablar, ya no tenía rastro de su sonrisa; en cambio, su mirada reflejaba algo de melancolía.

—Es Noel, ¿verdad?

Venancio dudó por un momento.

—No, estás viendo mal.

—Venancio, ¿me ves cara de mensa o crees que estoy ciega?

Venancio soltó un suspiro pesado.

—Mejor haz de cuenta que no viste nada.

Camila se quedó procesándolo en silencio.

—¿Pero cómo...?

Venancio no quería soltar toda la sopa, así que intentó inventar una excusa chafísima.

—A lo mejor fue pura casualidad. Pasaba por ahí y pues... se cruzó en la foto.

Apenas terminó de hablar, le dieron ganas de darse un zape.

¡Qué estupidez acababa de decir, ni él mismo se la creía!

Camila volvió a tomar la foto y la examinó con atención.

Por fin lo recordó.

Camila había estado en la boda de Nanette.

Ese día, notó a un hombre entre los invitados que, aunque trataba de pasar desapercibido, desprendía una presencia tan imponente que era imposible ignorarlo.

Solo le había visto la espalda, pero fue una imagen que se le quedó grabada.

Por pura curiosidad, había querido acercarse a saludar.

Pero de la nada, el hombre se hizo humo.

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