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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 263

—Hace tiempo se les murió una paciente en la clínica por una lipo —dijo Yolanda—. La abuela ya había dejado todo ese asunto limpio, llegó a un acuerdo con la familia y hasta les pagó una buena lana para que guardaran silencio.

—Y ahora, de la nada, el caso se hizo público. Por si fuera poco, un montón de gente que había tenido problemas con la clínica también salió a quejarse de repente, atacándonos por todos lados, como si quisieran arruinarnos por completo.

¡Crash!

Anatolia estrelló un vaso de cristal contra el piso con todas sus fuerzas.

Su rostro estaba desencajado por la furia.

—¡Seguro alguien nos está metiendo el pie! ¡Más le vale que no me entere quién fue!

A Galileo no parecía importarle mucho el tema y la consoló por compromiso:

—Abuela, no se altere. Seguro en un par de días se calma el escándalo.

—No se va a calmar —interrumpió Ivón—. Por lo que dicen las autoridades, parece que es una clausura indefinida para investigación. Si la cierran para siempre, la familia Godoy va a perder muchísimo dinero.

Anatolia la fulminó con la mirada.

—¡Tú nomás piensas en el maldito dinero! ¡Ese no es el problema ahorita! ¡Lo que me cala es el coraje que me están haciendo pasar!

Dina, que no había abierto la boca en todo el rato, intervino de pronto:

—¡Abuela, yo digo que seguro fue esa cualquiera!

A Galileo no le hizo nada de gracia escuchar eso.

—Dina, ¡quién te enseñó a hablar así!

Dina levantó la barbilla, desafiante.

—¡Ya se van a divorciar, a ti qué te importa cómo le diga!

—No andes hablando por hablar sin tener pruebas —le reclamó Galileo con el rostro endurecido—. Además, ¿tú crees que Nanette tenga poder para hacer algo así?

Dina soltó un bufido.

—Uf, pues poder le sobra, si hasta con Noel...

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