Ivón se fue arrastrando los pies.
Anatolia y Luis se encerraron en el despacho.
Nadie supo de qué hablaron ahí dentro, pero al poco rato, Luis salió de la casa.
***
Al escuchar los golpes violentos en la puerta, Melba supo de inmediato que era Galileo.
Nanette, que estaba en el comedor terminando su plato de sopa, le dijo con toda la calma del mundo:
—Melba, vete al cuarto y quédate con mi mamá. Que Galileo no la vea.
Melba no estaba muy convencida.
—Señorita, ¿no cree que le haga algo? Está tocando como loco, me da mucho miedo.
—Tú no te preocupes, no me va a hacer nada. Vete a encerrar, yo le abro.
Una vez que Melba se metió a la habitación, Nanette fue a abrir la puerta sin ninguna prisa.
Galileo estaba parado afuera, con la cara descompuesta por la rabia; parecía que la quería asesinar con la mirada.
Nanette apenas y le prestó atención. Se dio la media vuelta para regresar adentro, pero Galileo la agarró del brazo de un tirón.
—¿Se puede saber qué chingados estás buscando?
Nanette ni siquiera se molestó en forcejear.
—Pues lo que ya leíste. Te estoy metiendo la demanda de divorcio, ¿o también eso te lo tengo que deletrear?
Se zafó de su agarre, caminó de regreso al comedor y agarró la cuchara para seguir comiendo.
Verla ahí, tan fresca y relajada, le hirvió la sangre a Galileo.
—¡Habíamos quedado en llevar la fiesta en paz! Ya habías firmado el acuerdo, se te iba a depositar hasta el último centavo. ¿Y ahora me sales con esta jalada? ¡Lo que quieres es destruirme, ¿verdad, Nanette?!
—Ay, no te hagas el mártir. Yo no vine a destruirte; vine a largarme de tu vida.
—¡Ya te había dicho que sí te iba a dar el maldito divorcio! —bramó Galileo, dándole un puñetazo a la mesa.
Nanette levantó la vista.
—Esta es mi casa y si rompes algo me lo vas a pagar. Galileo, ¿de verdad no das para más? ¿A la primera de cambio tu única defensa es ponerte a romper cosas como niño chiquito?
Galileo estaba que echaba humo.
—¡Tú me provocas! Sabías perfectamente qué celebrábamos hoy. ¡Si no querías ir a la fiesta, no ibas y ya! Pero mandar los papeles de la demanda directo a la casa... ¡Lo hiciste a propósito! ¿Qué ganabas? ¿Nada más joder a mi familia?

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