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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 232

—Con este papel, dejas de tener cualquier vínculo con la familia Larco. Así que, pase lo que pase entre tú y la familia Godoy de ahora en adelante, no nos vayas a salpicar.

A Nanette casi le da risa.

¿Tanto miedo tenía Eloísa de que, tras su divorcio con Galileo, regresara a pedirles limosna?

Tomó la pluma y firmó sin decir una palabra.

—¿Es todo?

Eloísa estaba encantada con su docilidad.

—Perfecto.

Nanette apretó los labios y guardó silencio unos instantes.

—¿Piensas venderle las acciones del Grupo Larco a Galileo?

Eloísa parpadeó, sorprendida.

—¿Cómo lo sabes?

En realidad, Nanette no tenía idea.

Solo le había tendido una trampa para que hablara.

Como Galileo ya le había mencionado el tema a Guillermo antes, Nanette supuso que, ahora que su padre no estaba, Galileo intentaría aprovecharse de Eloísa.

—¿Te metió esa idea en la cabeza Galileo?

A Eloísa ya ni le importó ocultarlo.

—Su asistente vino a platicar conmigo y me explicó los pros y contras. La verdad es que tiene razón; mi hijo y yo no podríamos manejar toda la empresa. Hay demasiados tiburones en la junta directiva y Félix no tiene la experiencia para enfrentarlos. Tarde o temprano nos comerían vivos.

—Por eso, mejor se lo dejamos a alguien capacitado. Así al menos el legado de tu padre seguirá funcionando.

Nanette no daba crédito.

Ese Galileo no perdía el tiempo.

No dejó de maquinar cómo apoderarse del Grupo Larco ni un segundo.

En cuanto su padre falleció, aceleró su plan de compra.

Nanette hizo una última pregunta, con voz gélida.

—Te lo pregunto una vez más: ¿estás segura de que le vas a vender la empresa a Galileo?

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