Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 212

Melba había estado pegada a la puerta y escuchó casi todo.

Cuando Nanette entró, Melba hizo un gesto de escupir hacia afuera.

Y claro, no dudó en consolarla.

—Ay, mi niña, no hay que humillarnos por el dinero sucio de esa familia. No te preocupes, en cuanto me mejore de la mano, me busco una chamba y yo te mantengo.

Nanette abrazó a Melba.

—Eres un amor, Melba.

Ese tipo de cariño tan sincero se sentía increíble.

—Pero tampoco soy tan inútil como para que una señora mayor me tenga que mantener. Ya verás, Melba, más adelante te vas a dar cuenta de todo lo que soy capaz de hacer.

—En cuanto junte suficiente dinero, te voy a llevar de viaje por todos lados, ¿qué te parece?

Melba sonrió de oreja a oreja.

—Sí, sí, sí, yo aquí te espero. Con lo chula y trabajadora que es mi niña, seguro que va a llegar muy lejos.

Después de platicar un rato con Melba, Nanette se sintió mucho mejor de ánimos.

Le enseñó lo que había traído del banco.

Melba peló los ojos.

—¡En la torre! Mi niña, ¿de dónde salió todo esto?

Nanette sintió una punzada en el pecho.

—Mi papá me lo fue ahorrando a escondidas. Tenía miedo de que Eloísa se diera cuenta, así que lo guardó en el banco.

Melba soltó un suspiro profundo.

—Se ve que el señor sí te quería mucho.

—Melba, tengo que salir un rato —dijo Nanette.

—¿A dónde vas?

Nanette dudó un poco.

A Melba no le importó.

—No te apures, mi niña, si no me quieres decir, no me digas.

Nanette le tomó la mano.

—Te platico cuando regrese. Igual y hasta traigo a alguien para que lo conozcas.

—¿A quién? —preguntó Melba con curiosidad.

—A alguien que he esperado por veintiocho años sin saber nada de él.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó