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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 191

Eloísa le hizo una seña a Félix con la mirada. Él parecía un poco renuente, pero al final habló.

—Ayer, cerca de la medianoche, mi papá no podía dormir, así que le pidió al enfermero que lo acompañara a caminar un rato. En eso, se encontró con Galileo y Yolanda.

Nanette se quedó pasmada y preguntó con urgencia:

—¿Y luego?

—Mi papá platicó un rato con Galileo. No sé de qué hablaron, pero cuando regresó, se sintió muy mal, y al poco tiempo...

Nanette sintió que le faltaba el aire. En su mente apareció la imagen del coche de Galileo moviéndose el día anterior.

¿Y si mi papá se enteró de algo y el coraje lo remató...?

¡Sí!

¡Seguro fue Galileo!

Porque él mismo había dicho que ojalá su padre nunca despertara.

¡Porque quería comprar Grupo Larco!

Entre más lo pensaba, más se derrumbaba.

En ese preciso momento, Galileo entró acompañado de Yolanda.

Nanette se acercó de un salto y, sin decir una sola palabra, le acomodó una cachetada a Galileo.

Todos se quedaron boquiabiertos.

Galileo tardó un momento en reaccionar y levantó la mano para devolvérsela.

Pero al ver ese rostro pálido y esos labios temblorosos, no tuvo el valor para golpearla.

Al ver que golpeaban a Galileo, a Yolanda le dolió en el alma.

—¡Nanette! ¡Por qué le pegas a Gali!

Un fuerte sonido resonó en la habitación.

Le había plantado otra bofetada a Yolanda.

Yolanda se llevó la mano a la mejilla.

—¡Nanette! ¡Estás loca!

Perder a alguien te deja por dentro hecha trizas; el aire no alcanza y nada parece calmar el ahogo.

Nanette le respondió con furia:

—¡Sí! ¡Estoy loca!

—¡Estaba loca por haberme enamorado de ti, Galileo! ¡Tanto como para casarme contigo y tirar mi dignidad a la basura!

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