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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 187

—Creo que discutir si te puede gustar o no, la verdad no tiene sentido.

—Lo más importante es que, muy probablemente, él ni siquiera se fije en ti.

Después de todo, la prometida de Noel era Jovita.

Aunque no la conocía en persona, con solo ver sus fotos podía imaginar que era una mujer elegante y de gran porte.

¿Cómo iba Noel a fijarse en una niña tan caprichosa e inmadura?

Dina casi se infarta del coraje.

A Galileo tampoco le hizo ninguna gracia el comentario.

—Dina es la princesa de la familia Godoy, es mi hermana de sangre. ¿Por qué ese tal Noel no habría de fijarse en ella?

—Su empresucha no es nada. Comparada con nuestro Faro Tecnológico, no hay punto de comparación. Parece que le va bien ahorita, pero cualquier día de estos desaparece del mercado.

—Si llegara a ser el yerno de nuestra familia, sería como sacarse la lotería en esta vida. ¿De dónde sacas que él es el que no se fijaría en Dina?

Nanette hizo una mueca y asintió.

—Sí, tienes razón, él no está a su altura.

«¡No está a la altura de toda tu familia de locos! ¡Qué bola de egocéntricos!».

Dina creyó que Galileo la estaba apoyando y se emocionó.

—¡Hermano! ¡Gracias!

Galileo: —Solo estaba dando un ejemplo, no te he dado permiso de nada, Dina. Escúchame bien: te prohíbo terminantemente que te veas con Noel, así que vete olvidando de él.

Nadie se esperaba lo que pasó a continuación: Dina, haciendo un tremendo berrinche por el coraje, se dio la media vuelta y se fue.

La festejada botó a toda la mesa y se largó así nada más.

Semejante falta de educación no recibió ni un solo regaño.

Al contrario, Anatolia sonrió con indulgencia.

—Esta niña, la tenemos demasiado mimada. Déjenla que se le pase. Hoy tómenlo como una simple reunión familiar, vamos a disfrutar.

Los demás asintieron, dándole la razón sin chistar.

Nanette sacudía la cabeza, incrédula.

Pensó para sus adentros que, si algún día su hija llegaba a portarse así, primero se daría una cachetada a sí misma por no haberla sabido educar.

Y segundo, le pondría una buena regañiza a la escuincla rebelde para que aprendiera modales.

La salida de Dina tampoco arruinó la fiesta.

Todos siguieron comiendo sus platillos, platicando y pasándola bien.

La única que estaba totalmente excluida era Nanette.

Aquellos a los que los Godoy despreciaban, también eran menospreciados por el resto de la familia.

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