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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 169

—Nanette, en serio me encantaría que vinieras.

—No te apures, diviértanse mucho por mí —respondió Nanette.

De pronto, un coche deportivo se detuvo junto a ella.

Enseguida se escuchó un chiflido bastante coqueto.

—¿A dónde vas, preciosa?

Nanette no tuvo ni que voltear para saber de quién se trataba.

Camila, al otro lado de la línea, también lo reconoció al instante.

—Es el güey de Venancio, ¿verdad?

Nanette soltó una carcajada.

—¿Ya se pelearon otra vez?

—Ni te imaginas. Ayer fue a la oficina nomás a estarme jodiendo enfrente de Noel.

—¿Y luego?

—Y luego Noel lo sacó a patadas, y él todavía...

Todavía tuvo el descaro de decirle a Noel que prefería a las viejas que a los amigos. Pero eso último, Camila prefirió no decirlo.

Al ver que no terminaba la frase, Nanette insistió:

—¿Todavía qué?

Camila se rio.

—Nada, nada, es que nomás no soporto a este cabrón.

Venancio iba vestido como todo un donjuán.

—¿Con quién platicas tan entrada, preciosa?

—Con alguien mayor que tú —le siguió el juego Nanette.

—¿Quién?

—Alguien a quien le gusta decirte cabrón.

Venancio blanqueó los ojos.

—Ah, la pinche Camila.

—¿Para qué la molestas si no tienes nada que hacer?

—Pues de aburrido.

—...

—¿A dónde vas? —preguntó Venancio—. ¿Por qué no traes coche?

—Al hospital.

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