Entrar Via

NO QUIERO TU AMOR POR LÁSTIMA romance Capítulo 40

Cuando Lilianne entró en su despacho y vio la mirada expectante de las gemelas clavada en la puerta entreabierta, se le apretó el corazón.

Cerró lentamente y esos dos pares de ojos grises se movieron hacia ella.

—¿Dónde está papito? —preguntó Sophie, sentada en el sofá y apretando la mano de su hermana.

—Él... tuvo que ir a resolver unas cosas del trabajo...

—Pero dijo que vendría con nosotras... ¿No va a regresar más? —Sienna se revolvió, lista para bajarse del asiento.

—¡Él dijo que no se marcharía más! —gritó Sophie con los ojos nuevamente enrojecidos.

—Dejen de gritar. Y tú, Sienna, ¡te quedas sentada donde estás!

Cuando Lilianne les habló con severidad, ambas pusieron punto en boca y se quedaron tiesas en el sofá.

Su madre pocas veces se enojaba de verdad con ellas y, esta vez, parecía hablar en serio.

Lilianne se sentó frente a sus gemelas.

—Sophie, la maestra me llamó para decirme que te sentías mal... ¿Qué tienes? Porque yo te veo muy bien.

Alzó una ceja y vio a su hija bajar la cabeza y mirar de soslayo a Sienna.

La autora intelectual de todas las travesuras.

—¿Y entonces...?

—Mamá... vinimos a buscar a papá. Él fue al colegio a buscarnos, pero confundió a Estephanie porque llevaba la mochila de Sophie. Esa niña le arrojó encima todo el yogur de la merienda y nos llamó huérfagas...

—Espera, espera, Sienna. Respira, hija... —Lilianne la interrumpió con un suspiro—. Y se dice huérfanas...

Cuando ella misma pronunció aquella palabra, lo hizo entre dientes.

Los niños a veces podían ser más crueles que los adultos.

—Y su padre no está muerto. Ustedes ya lo conocieron...

Ambas asintieron, felices, cuando Lilianne dijo eso.

—¿Y cómo lo reconocieron en el colegio? No, no, déjenlo... Ni me cuenten. Para empezar, ¿cómo dejaron entrar a Douglas al colegio?

Eso último lo dijo en un susurro mientras se pellizcaba el puente de la nariz.

De repente, escuchó movimientos y pasos.

Cuando levantó la cabeza, ya tenía a las niñas apretadas contra sus piernas.

Volvió a mirar aquellos rostros llenos de ternura y olvidó enseguida todo el enojo.

—Mamita... ¿entonces papito va a dormir hoy en la casa? —La pregunta inocente de Sophie hizo que Lilianne se tensara.

—Claro, tontita. Los papás de todas las niñas duermen con sus mamás en la casa...

Sophie asintió ante la respuesta de su hermana como si acabara de escuchar uno de los mandamientos.

—Esperen, esperen. Eso no es así...

Lilianne volvió a encontrarse en un aprieto cuando sus hijas la miraron con expresión interrogante.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: NO QUIERO TU AMOR POR LÁSTIMA