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NO QUIERO TU AMOR POR LÁSTIMA romance Capítulo 35

Douglas se marchó del colegio en silencio y estaba mirando por la ventana del auto, perdido en sus pensamientos.

Hermes pensó que, después de encontrar a la Sra. Lilianne con vida, nunca más lo vería así de deprimido, aunque esto no se comparaba con los primeros años de la “muerte” de su esposa.

Lo miró por el retrovisor mientras manejaba el Mercedes y organizaba sus ideas.

—Señor, si me permite un consejo…

Se atrevió a decirlo como quien entra en un campo minado.

Douglas no dijo nada, pero eso significaba que podía continuar.

—La única persona que realmente puede sacarlo por completo de dudas… es la Sra. Lilianne. Si usted le expresa claramente que no va a pelear por quitarle a las niñas, que no es una amenaza para ellas… estoy seguro de que le confesará la verdad.

Douglas se quedó en silencio.

Aparentemente, seguía mirando al exterior, con Nueva York desfilando ante sus ojos, pero claro que había pensado en lo que dijo Hermes.

Sin embargo, Lilianne se empeñaba en no dejarlo hablar.

No confiaba en él y tenía sus razones.

Pensaba que la iba a presionar con las niñas…

Entonces, un destello de lucidez apareció en medio de la tormenta de su mente.

Si las niñas de verdad no eran suyas, ¿cuál era el secretismo de Lilianne?

¿De qué tenía tanto miedo?

—Cambia la dirección hacia Atelier Valehart —le ordenó a Hermes, que enseguida obedeció.

No más adivinar ni colarse como un acosador por todas partes.

Ella tendría que darle una respuesta y él solo aceptaría la verdad.

Sin embargo, Douglas no sabía que ya había sido marcado como el toro padre por sus becerras demasiado inteligentes.

*****

Atenas quería regañar a las gemelas, sentadas ahora en el asiento trasero, pero, al saber que ese día de nuevo les habían hecho bullying por el tema del padre, se quedó callada.

Conducía la van para llevarlas al trabajo de Lilianne.

Las chicas se encapricharon en ir al Atelier en vez de regresar a la mansión.

La maestra no había podido dar con Lilianne y llamó a la casa para decir que Sophie no dejaba de llorar y no se concentraba en las clases.

Además, le enviaron una citación a Lilianne para hablar del tema paterno y de los problemas que eso estaba causando entre los niños.

—Esto va a acabar mal… —susurró Atenas, pensando en cómo Sienna le había dejado las greñas a la otra niña.

Esperaba que esto no terminara en otra compensación económica de la Sra. Lilianne a los padres.

Pero, vamos, esa chica malcriada le había vaciado por completo un vaso de yogur sobre la mochila de Sophie.

Gracias a sus amiguitas, las otras gemelas, Stephanie y Samantha, las maestras la encontraron llorando en el baño.

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