Le pidió a Rosa que cubriera lo del taxi y los zapatos.
¡No quería transferirle ella misma!
—Ah, está bien, claro que sí. —Rosa aceptó y sacó el celular para hacer la transferencia.
Olivia se dispuso a subir a su habitación. Apenas iba por las escaleras cuando Rosa le avisó:
—El señor dice que es demasiado dinero.
—Dile que es por lo que le debo. ¡Lo que sobre, que lo use para ponerles saldo a varios celulares!
En ese momento traía encima olor a brisa marina, alcohol y caldo picante, además había vomitado.
Tenía urgencia por darse un baño y ponerse rора limpia.
Rosa no entendía qué quería decir con eso, pero repitió las palabras tal cual.
—Doña Rosa. —Julián vio cómo Olivia desaparecía en el descanso del segundo piso—. Déjeme ver qué
responde.
No le agradaba mucho la idea de entregarle su celular, pero, en fin, él... ahora era el novio de Olivia.
"Ay, ni modo, que se lo lleve". Suspiró y le pasó el celular.
Julián abrió la conversación entre Rosa y Adrián. Vio los mensajes que habían intercambiado durante todos esos años.
Fue subiendo y subiendo.
Hasta llegar al inicio de todo: cuando Adrián le daba instrucciones todos los días.
"Doña Rosa, recuerde mover y voltear a Olivia según la indicación del médico; si no, le saldrán llagas".
"Doña Rosa, ¿cómo está su ánimo hoy? ¿Estuvo triste? ¿Lloró?"
"Doña Rosa, dígale que hoy llegaré tarde al hospital, tengo una junta que probablemente termine a las nueve; a esa hora estaré ahí sin falta".

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