Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 471

Roberto no reaccionaba; era inútil esperar que pronunciara una sola palabra.

Los paramédicos lo subieron a la camilla, y Adrián subió con él a la ambulancia. La abuela del barrio no paraba de exclamar "por Dios", y siguió gritando hasta que la ambulancia se alejó y ya no se escuchó nada más.

Maniobras de reanimación. Terapia intensiva. Así

transcurrió un día entero.

Cuando Adrián regresó, ya era de noche. El médico le advirtió que la situación era crítica y que la familia debía prepararse para lo inevitable.

Él no tenía nada que preparar. Su padre ya lo había dejado todo arreglado por su cuenta; tal vez lo hizo ir solo para tenerlo como testigo: él, Rogelio Vargas, conocido como Roberto, estuvo aquí y se fue.

Alguna vez dijo que viviría como si su padre no hubiera existido, pero que cuando muriera, iría a despedirlo: un cierre definitivo para ese vínculo de padre e hijo que tanto despreciaba.

Por la noche, en la casa de su padre, masticó a duras penas un par de pedazos de pan. Se le atoraban en la garganta; los pasó con agua y no comió más. A pesar de que la calefacción estaba al máximo, la casa conservaba un frío inexplicable y aterrador.

Al día siguiente, antes de que llegara el horario de visitas, llamaron del hospital para avisarle que su padre murió.

No sintió tristeza.

Llevaba tanto tiempo esperando ese día. Solo que, sin saber por qué, sentía que todo fue demasiado rápido.

Los trámites también fueron sencillos. Nada de funeral: cremación directa y entierro de las cenizas.

En la lápida ni siquiera grabaron un nombre; siguiendo la voluntad de su padre, grabaron una sola frase: "Un hombre sin alma".

Al día siguiente, el abogado que su padre había designado fue a verlo. Le entregó un testamento y una carta manuscrita dirigida a él.

"Adri, hijo mío:

Sé que odias que te llame así, pero ya conoces lo terco que es tu padre. Perdóname; déjame llamarte hijo mío una última vez.

Tu padre fue un fracasado toda su vida. Al final, te agradezco que hayas venido a acompañarme estos días, aunque dijiste que solo venías a recoger mi cuerpo.

Tomé la pluma con la intención de dejarte algo valioso, pero descubro que, aparte de un poco de dinero, no tengo nada que darte.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)