—jAsí es! —Julián acompañó la respuesta con una sonrisa—. Cuando mi papá no está ocupado, le cocina a mi mamá. ¡Yo aprendí de él!
Todo quedaba en familia, al parecer.
Olivia no se lo esperaba. No era que pensara que en una casa solo la mujer debía cocinar, sino que en una familia tan adinerada como la de Julián seguro había incontables empleados domésticos e incluso un chef profesional. Además, su padre debía ser un hombre muy ocupado; ¿y aun así encontraba tiempo para cocinarle seguido a su esposa?
Olivia creía firmemente que la influencia de los padres sobre los hijos se daba en el día a día, por pura convivencia. Por ejemplo, con el temperamento de sus propios padres, no era nada raro que hubieran criado a alguien como Mateo. Y con padres como los de Julián... no sabía bien cómo describirlo, pero el resultado era alguien como Julián.
Ambos eran bailarines y sus hábitos alimenticios eran bastante sencillos. La cena de la noche anterior ya contaba como un exceso, así que por la mañana comieron algo ligero y después Julián la acompañó a su terapia.
La nieve había parado la noche anterior, pero la temperatura seguía muy baja. Olivia salió bien abrigada y al ver cómo estaba todo afuera se preocupó. El patio delantero estaba congelado.
—¡Olivia, espera! ¡Está muy resbaloso! ¡Ya voy! —Julián acababa de ir a su casa a bañarse y cambiarse; al verla salir, le aterró que se cayera.
Julián saltó la reja para llegar hasta ella y la tomó del brazo para caminar juntos, pero aun así resbalaban demasiado. Con la pierna de Olivia todavía delicada, apenas dio dos pasos y casi se lleva a Julián al suelo también. Él alcanzó a sujetarla a tiempo y se plantó
firme; solo así evitaron la caída.
—Olivia, no queda de otra, te cargo en la espalda, ¿sí?
—Julián no veía más solución. Aunque toda la zona eran casas adosadas con patio, los espacios eran pequeños y no había forma de méter el auto al patio.
Olivia lo miró. En ese momento sus ojos reflejaban pura sinceridad, como diciendo: "En serio no tengo ninguna otra intención, solo estoy pensando en cómo salir de aquí".
—¡Está bien! —Olivia extendió la mano. En realidad, no era que nunca hubieran tenido contacto físico; habían bailado juntos en pas de deux, con todo tipo de cargadas y contacto corporal, pero aquello era genuinamente inocente. Esto de cargarla en la espalda era distinto.

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