Rodrigo comentó: "¿Falta quién? ¿Olivia? ¡Si tú nunca la dejaste ir a ninguna reunión de excompañeros!"
Olivia dijo para sus adentros: "¡Vocero oficial!"
Daniela, como si le hubiera leído la mente, le respondió a Rodrigo: "¡Vocero oficial!"
Lo de ella y Adrián fue algo que llegó a tendencias, y no una sino dos veces. La más reciente todavía no se enfriaba. Era imposible que sus antiguos compañeros no se hubieran enterado. Así que todos los que comentaron la publicación tenían una actitud poco amigable.
"¿De qué sirve decir eso ahora?"
"Adrián, ¡nunca imaginé que fueras tan hipócrita!"
"¡Espero que Olivia nunca vuelva contigo!"
Olivia revisó esos nombres conocidos: había compañeras de la preparatoria, chicos de la clase cuyos rasgos apenas recordaba. No sintió que se estuvieran metiendo donde no los llamaban; al contrario, sintió una calidez inesperada. Resultaba que tantos compañeros la recordaban. Creía que, después de haberse encerrado en sí misma todos esos años, ya la habrían olvidado.
El celular vibró.
Olivia: "¡Todo bien! No te preocupes por mí".
Daniela: "Entonces me quedo tranquila. Cuando vuelvas nos juntamos".
Olivia: "Claro".
Apenas terminó de hablar con Daniela, llegó un mensaje de Vianney.
Le escribía para agradecerle: "Gracias, Olivia. Fabián ya empezó a trabajar formalmente con el señor Quiroga. Todo lo que tenemos hoy te lo debemos a ti.
Eres nuestro ángel de la guarda".
Olivia sonrió. "No digas eso. Yo creo profundamente en la conexión humana; una que nace en el encuentro, pero que se nutre de la afinidad. Esa química instantánea de saber que, en el fondо, pensamos igual. Además, Fabián se lo merece por mérito propio: tiene capacidad y talento, solo le faltaba una oportunidad. Y no te olvides de que yo invertí: lo que él gane, a mí también me tocа".
Fabián no era ningún hijo de magnate de la capital, sino el novio de Vianney. Para que esa fachada de heredero no se viniera abajo, Olivia le pidió al esposo de su maestra Carmen que la ayudara a respaldar la historia y cubrir cualquier hueco, por si alguien intentaba verificar.
Desde el principio, Fabián entró a la empresa de Adrián como sus ojos y oídos. La idea original era solo vigilar a Paulina y a Adrián, pero Fabián descubrió que Beto podía estar cometiendo fraude corporativo. Sin embargo, no había pruebas concretas, así que Olivia nunca hizo nada que pudiera alertarlo.
Después, sin siquiera terminar el periodo de prueba, le pidió a Fabián que renunciara: la empresa de Adrián no tenía nada que valiera la pena vigilar.


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