Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 411

Pero ¿qué otra opción le quedaba?

Esa noche, Beto terminó llevando a Paulina.

Al llegar, descubrió que la persona con quien Beto se reuniría era un desconocido: un joven que parecía incluso menor que Adrián y Beto, con cara de niño.

—Este es Fabián Portillo, el señor Portillo —presentó

Beto—. Y ella es...

Fabián miró a Paulina y sonrió.

—A ella la conozco. Eres amiga íntima del señor Vargas.

—Bueno, es que... —Beto, con toda su astucia, no supo qué responder.

—Señor Portillo, mucho gusto. Los señores Vargas, Bravo y yo somos buenos amigos... —Paulina tampoco entendía la intención detrás de esas palabras. ¿La estaba menospreciando o tratando de entrar en confianza?

Pero Fabián no la dejó terminar. Se puso de pie con una sonrisa despreocupada.

—Señor Bravo, parece que este negocio no va a poder ser.

Beto y Paulina palidecieron.

—Señor Portillo, ¿no habíamos quedado en buenos términos? —Se apresuró Beto—. ¿Por qué cambia de opinión así de repente?

Fabián, con esa cara de niño y su sonrisa inofensiva, respondió:

—¿Ya se le olvidó, señor Bravo? Rossi es nuestro nuevo socio y su gente va a trabajar codo a codo con la nuestra. Su presencia ahí todavía se explica:

traición, negocios, conveniencia... lo de siempre. Pero dígame, ¿quién es el blanco del odio de Rossi? ¿De verdad necesita que se lo diga?

Al oír el nombre de Rossi, Paulina se puso lívida. Casi no se atrevía a salir sola a ningún lado; a todas partes arrastraba a Beto, justamente por el miedo que le tenía a Rossi. Ese nombre era para ella como un fantasma.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)