¿Divorcio? ¿Transferencia de acciones?
Vaya, la señora Vargas había asistido a la empresa a un total de dos reuniones en su vida: una para la transferencia de acciones por el matrimonio, y otra para la transferencia de acciones por el divorcio.
Aun así, la palabra "divorcio" dejó atónitos a los accionistas. En realidad, la caída estrepitosa de las acciones de la empresa no les había pasado desapercibida, y también estaban al tanto del escándalo que las tendencias en redes sociales habían desatado.
Uno de los accionistas no pudo contenerse y propuso:
—Señor Vargas, divorciarse en un momento así... ¿no convendría pensarlo con más cuidado?
—Esta decisión es, precisamente, el resultado de haberlo pensado con cuidado —respondió Olivia con seriedad.
—Señor Vargas —insistió el accionista—, la volatilidad de las acciones tiene mucho que ver con los rumores de estas últimas semanas. ¿No podrían usted y la señora Vargas considerar, aunque ya estén divorciados, hacer un comunicado? Aunque sea solo una fachada, mostrarles a los inversionistas que el matrimonio va bien, que no hay ningún escándalo, que todo fue invento de cuentas falsas...
Olivia no dijo nada. Miró a Adrián, y lo que sus ojos decían era más que evidente.
Adrián no fue capaz de sostenerle la mirada y la desvió.
—No será necesario —dijo, con la voz quebrada.
—Señor Vargas... —El accionista no se daba por vencido.
Adrián lo detuvo con un gesto de la mano.
—El matrimonio es un asunto privado entre Olivia y yo.
Aunque la controversia pública que surgió de ese asunto privado haya provocado la caída de las acciones, ese es mi problema, no tiene nada que ver con ella. En todo esto, Olivia también es una víctima.
Sé que por mis cuestiones personales la empresa sufrió pérdidas, y les pido disculpas a todos, pero lo único que puedo hacer es dirigir bien el rumbo de la empresa de aquí en adelante y seguir trabajando, no ejercer presión emocional a la persona afectada.
Beto también intervino:
—¿No es normal que todo negocio tenga sus altibajos? Esta empresa ha sobrevivido a tormentas peores. ¿No vamos a poder con esta? No necesitamos depender de una mujer para eso.
Nico, aunque le costaba asimilar todo lo que había pasado últimamente, estaba del lado de sus dos amigos sin la menor duda. Como los tres jefes hablaron así, los accionistas no tuvieron más que decir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)