El rostro de Fiona se puso serio al escucharlo.
Desde que pasó todo, ella no se había metido en el asunto de las redes sociales, pero en los últimos días, los chismes sobre ella habían desaparecido misteriosamente.
Obviamente, había sido Samuel quien lo arregló.
Aunque nunca lo habían hablado formalmente, ella sabía que fue él.
Solo Samuel haría algo así por ella.
Después de un momento de silencio, dijo:
—No es sobre eso.
—Si no es eso, ¿entonces qué es?
La curiosidad brilló en los ojos del hombre mientras la miraba fijamente.
Fiona lo pensó un momento y finalmente dijo:
—La verdad es que nunca supe dónde enterraron a la mamá de Silvia. Tú debes saberlo, ¿verdad?
Samuel se quedó atónito por un segundo.
—¿Por qué preguntas eso?
—Ayer Silvia tuvo una pesadilla, seguro extraña mucho a su mamá. Quiero llevarla al cementerio. Si sabes dónde es, pásame la ubicación.
El rostro de Samuel se ensombreció un poco.
—Silvia está muy chiquita, ¿estás segura de que quieres llevarla ahí?
—Aunque es pequeña, entiende más que nadie. Sabe perfectamente que su mamá ya no está en este mundo. Ha pasado mucho tiempo, ya es hora de que enfrente la realidad.
El hombre asintió pensativo, pero no dijo nada.
Después de meditarlo, habló:
—Mañana es fin de semana. Las llevaré yo mismo.
¡Se escapó más rápido que un conejo!
¿Será que lo de anoche la asustó y ahora prefiere mantener su distancia?
Cuando Fiona salió arreglada, él ya no estaba en la habitación. Pensó que estaría abajo, pero el comedor estaba vacío.
Le llegó un mensaje de WhatsApp. Bajó la mirada y vio que era de él.
[Surgió algo urgente en la empresa, tuve que irme. No podré desayunar contigo. Hoy tengo una cena de negocios y llegaré tarde, no me esperes despierta.]
Fiona leyó el mensaje y soltó un suspiro de alivio.
No sabía por qué, pero desde la noche anterior, estar a solas con Samuel la ponía nerviosa.
No era tanto miedo a que le hiciera algo, sino que cuando Samuel se ponía intenso, ella sufría para seguirle el ritmo.
Qué bueno que algo distrajo su atención.
Al menos por un rato no estaría pensando en eso. Con todo lo que había pasado últimamente, ella no tenía cabeza para andar lidiando con sus juegos.

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