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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 881

Samuel quería llorar.

Anoche la discusión había empezado por culpa de Esteban, ¿cómo es que ahora todo era culpa suya?

Pero Samuel no tenía cabeza para seguir explicándole, así que dijo apresuradamente:

—Voy a hablar con ella un momento, regreso a verte luego.

—Yo ya estoy bien, corre a alcanzarla. Explícale bien las cosas, no dejen que los rencores se guarden...

Ya se habían guardado.

Y hasta durmieron en cuartos separados.

Samuel asintió levemente.

—Está bien, ya me voy.

Fiona dejó el botiquín en el primer piso, miró a su alrededor y finalmente fijó la vista en el comedor.

Esteban levantó la mirada justo para encontrarse con la de ella.

Se apresuró a decir:

—Fiona, ven a desayunar antes de irte.

—No tengo hambre.

—Ya prepararon tu desayuno.

Gisela alzó la vista y también la miró.

Aunque estaba algo lejos, Fiona pudo notar claramente el desdén en sus ojos.

Era obvio que no querían que se quedara a desayunar, pero aun así decían esas cosas por compromiso; le resultaba bastante hipócrita.

Fiona dio una excusa cualquiera y caminó a paso rápido hacia la salida.

Al salir, pudo escuchar claramente unos pasos apresurados bajando las escaleras detrás de ella.

Seguramente era ese hombre persiguiéndola.

Pero ella no tenía ganas de verlo.

Incluso estaba considerando si debería regresar a vivir a Residencial San Jerónimo esta noche.

Bajó la voz a propósito:

—Samuel, ¿estás loco? ¿Te quieres matar?

El hombre caminó rápidamente hacia el lado del conductor, abrió la puerta sin dudarlo y se subió.

La mirada de Fiona siguió cada uno de sus movimientos, ensombreciéndose al máximo.

Samuel cerró la puerta de un golpe y luego extendió la mano para agarrarla del brazo:

—Si no hacía eso, ¿me ibas a dignar con una mirada?

Fiona se quedó muda, simplemente mirándolo sin decir una palabra.

Samuel giró la cabeza y dijo con seriedad:

—Ya pasó toda una noche, ¿todavía no se te pasa el enojo? Además, ¿no debería ser yo el enojado? Claramente estabas en una situación ambigua con Esteban y los vi...

—No tengo nada con él, fue él quien se puso pesado y tampoco me hizo nada —respondió Fiona con tono severo—. Además, mi verdadero enojo no es por la pelea contigo...

—¿Entonces por qué es?

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