Para evitar que ella se enemistara con la familia Guzmán, ¿él le estaba pidiendo que perdonara a Bianca?
Él sabía perfectamente todo lo que había pasado entre ella y Bianca, ¿no?
—No, no me refiero a eso —Samuel se apresuró a aclarar—. No te digo que la dejes ir. Solo creo que, por vengarte de Bianca, ponerte en contra de la familia Guzmán deliberadamente no es una estrategia inteligente. El costo es demasiado alto.
La familia Guzmán era un linaje centenario; su prestigio en Santa Matilde no le pedía nada al de la familia Flores. Estaban por debajo de los Flores, sí, pero por encima de los Menchaca.
Simplemente se movían en círculos distintos, por eso ella no había tenido contacto con ellos.
Fiona, molesta, replicó:
—¡Pero tampoco puedes pedirme que me rinda! Bianca hizo que me metieran a la cárcel, casi provoca una desgracia con mi hijo... tengo muchas cuentas pendientes con ella y no la voy a soltar hasta que pague.
—Si te preocupa que ofenda a los Guzmán, entonces ayúdame a buscar una forma de hablar con ellos. No necesariamente tengo que renunciar.
Lo más importante era que esta era la oportunidad perfecta para destruir a Bianca.
Renunciar así de fácil sería un desperdicio.
Samuel, al ver su determinación, entendió que no cambiaría de opinión.
—Está bien. Ya que insistes, arreglaré una reunión con la hija del Comisario lo antes posible.
¿La hija del Comisario?
—¿Por qué no arreglas una reunión directa con el Comisario? —preguntó Fiona.
Samuel curvó los labios en una sonrisa irónica.
—Porque, al final del día, esto es un asunto doméstico entre su hija y su yerno. Aunque el yerno sea el infiel, la que tiene la última palabra es la hija.
Ella era la verdadera víctima.
No tenía sentido saltarse a la afectada para hablar con el padre. Además, el Comisario era un viejo lobo de mar, curtido en mil batallas. Fiona, que venía del mundo del arte, no tenía la malicia para lidiar con la oscuridad de alguien así.
—Esta es una foto de su esposo, Benjamín, reuniéndose en secreto con Yolanda, la hija de Luciano —el tono de Fiona era serio—. Él le fue infiel con la hija del señor Luciano. Dado que el señor Luciano está desaparecido, sospecho que Bianca tiene algo que ver.
Inés Arroyo bajó la mirada hacia la foto, pero casi de inmediato volvió a mirar a Fiona a los ojos.
—¿Y? ¿Para esto me citó?
—En parte. Mi objetivo es Bianca.
Fiona frunció el ceño, extrañada por su reacción.
—Quiero hacer público que Bianca asesinó a Luciano, pero sé que esto podría afectar la imagen de la familia Guzmán, así que quise consultarlo con usted primero.
Era precisamente por el honor de los Guzmán, y en especial del Comisario, que tenía tantas reservas.
Si no fuera por eso, ya lo habría publicado sin miramientos.
Pero la reacción de Inés Arroyo la desconcertó. No parecía sorprendida en lo absoluto. ¿Acaso ya sabía que su marido le ponía el cuerno?

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