—¿Samu? —Fiona se detuvo en seco mientras tomaba su bolso—: ¿Por qué regresaste?
Samuel, al verla lista para salir, preguntó:
—¿A dónde vas?
—El escándalo en redes está muy fuerte, iba a buscarte a la empresa para ver qué hacíamos. —Fiona parpadeó—. No esperaba que llegaras antes.
Samuel caminó hacia el sofá de la sala, se sentó y se masajeó el entrecejo con gesto cansado.
—Ya averigüé el asunto. Quien expuso que estuviste en la cárcel fue tu tía Azucena.
—Pero a la otra persona, la que expuso a Silvia, todavía no la he localizado.
Fiona bajó la mirada.
—La tía Azucena vino a buscarme justo después de que te fuiste en la mañana. Quería dinero prestado, le dije que no y se fue furiosa.
Que su tía la expusiera era algo previsible.
Lo que no entendía era cómo Azucena había logrado contactar a los medios y coordinar todo tan rápido para que saliera justo después de que el Grupo Vizcaya Continental anunciara la boda.
A menos que alguien la estuviera ayudando desde las sombras.
¿Pero quién podría ser?
—¿Por qué no me dijiste? —Si Samuel lo hubiera sabido, no habría publicado la noticia de la boda en ese momento—. Si me hubieras avisado antes, habríamos esperado.
Ahora estaban en una posición muy complicada.
Fiona se puso seria.
—Apenas te fuiste, ella llegó. Ni siquiera tuve tiempo de decirte cuando el anuncio de la boda ya estaba publicado.
Él entraba a trabajar a las nueve y media; Azucena llegó a las nueve en punto.
Fiona pensaba igual.
—Tienes razón. Si hubiera sido mi tía quien expuso la identidad de Silvia, lo habría soltado todo junto con lo de la cárcel. No tenía necesidad de dar tantas vueltas.
¿Para qué hacerlo por partes? Era innecesario.
—Voy a llegar al fondo de esto. ¿Hay alguien más que sepa lo que pasó en la prisión?
Preguntó Samuel de repente.
No sabía por qué, pero sentía que toda esta situación le resultaba familiar. Especialmente la parte donde la acusaban de intimidar a otros en la cárcel; sentía un déjà vu.
Como si ya lo hubiera visto antes.
—Tú lo sabes, y Ofelia también. —Fiona lo miró, esperando que recordara—. Samu, ¿no te acuerdas?

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