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Me perteneces, pequeña romance Capítulo 16

CAPÍTULO 15

He empezado a beber desde temprano, sé que para esta hora Alexander debe de estar contándole a mi familia lo que vio el día de hoy en su oficina. He intentado controlar mis impulsos y todo parece tan en vano. Ya me imagino a mi madre decirme que soy una vergüenza para la familia. Saco la botella de vodka del mini bar en mi sala y brinco al escuchar el timbre de la puerta sonar. Maya, mi mejor amiga me queda viendo y alza los hombros porque al igual que yo no sabe quien ha llegado hasta aquí y siendo sincera no tengo ánimos de atender a nadie.

Me tambaleo de un lugar a otro mientras que con mi mano izquierda afirmo el agarre del cristal de la botella para que no se me resbale de las manos y termine cometiendo una tragedia. Parpadeo al ver al Thomas de pie del otro lado del marco de la puerta. Lleva la guitarra que usa para sus conciertos desde que lo conozco y sonríe de lado a lado apenas me ve.

—¿Qué haces aquí?—lo señalo con el dedo—Perdón…—me sostengo de la pared, el castaño mete su mano para que yo no caiga al suelo—¡Recordaste donde vivo!—intento controlar mi risa pero no puedo. Thomas frunce el entrecejo.

—Es demasiado temprano para empezar a beber, Dara ¿Con quien estás?—abro el resto de la puerta para que vea a Maya en el fondo—Creo que se te olvidó que cenaríamos juntos…—da un paso hacia atrás—Puedo regresar otro día si gustas—su mano acaricia la parte baja de su nuca. Tiro de su brazo para adentrarlo a mi apartamento.—No tengo problemas con volver…—muevo mis manos para restarle importancia a lo que acaba de decirme.

Corro prácticamente hasta la barra del bar y me tomo todos los shots que había servido antes de que Thomas llegara a mi residencia. Cierro los párpados sintiendo como el amargo líquido cuece mi garganta. Me centro en Maya hablando por teléfono; mi sangre hierve así que prendo mi laptop, me conecto a Instagram para empezar a trasmitir en vivo. Quizás esta sea la última vez que las personas me vean de esta manera. Tengo tanto miedo de que me envíen a Suiza, siendo honesta le tengo miedo a ese lugar. No quiero ir pero estoy segura que el tío Alex ya le tuvo que haber dicho todo a Miguel y esto será inevitable.

Estoy perdida en un fondo sin salida.

Me subo en la mesa del centro y empiezo a bailar Galantis de Jackson Wang. Mis manos tocan mi cuello y bajan hasta el inicio de mis pechos. Thomas escupe su bebida y los seguidores en mis redes sociales se conectan para ver el espectáculo que les estoy dando. Me tiro un poco de cerveza fría encima y arrugo la frente porque ha sido un gran error. Ahora les doy una mejor vista de mi cuerpo mojado.

—Uhum…—escucho decir a Maya y corro hasta ella para quitarle el móvil de las manod—Estamos en Blue Sky… Mierda…Dara ¡No te desnudes!—grita cuando me ve el intento de quitarme la parte de arriba de lo que llevo puesto para cubrirme—¿Estás trasmitiendo en instagram?—estallo en carcajadas ¿Hasta ahora se da cuenta, Mayita?—¡¿Te has vuelto loca?! ¡Dios tu papá me va a matar!

Ya somos dos amiga, al menos en eso estaremos juntas porque una vez que pise el psiquiátrico quizás nunca en la vida te vuelva a ver. La escucho decir el nombre del magnate italiano y le arranco mi teléfono de las manos—Sergei eres tú?—está en silencio.—¿Dónde estás? ¿El abuelo sabe de los nuestro?—un suspiro largo se escucha del otro lado. Maya se tapa la cara mientras que Thomas no deja de mirarme.

—Estoy entrando a tu edificio…—le cuelgo de la nada. Mis ojos y los grises del tipo al frente de mí, se conectan. Si Sergei ve que Thomas está aquí conmigo lo más seguro es que se arme como nunca en la vida se me va a armar. Es más lo que me hará Miguel no tendrá comparación al berrinche del italiano. Me paso las manos por la cara, sí él está aquí la situación con su familia y la mía podría empeorar. Me bajo de la mesa y camino apresurada hasta la perilla de la puerta, bajo corriendo las escaleras ya que el elevador se está demorando demasiado para llegar hasta mi piso.

Maya me hala del brazo, pero me zafo de su agarre; mi corazón empieza a correr con fuerza dentro de mi pecho. Necesito parar esto antes de que Sergei y yo crucemos mucho más los límites que nuestra familia nos ha puesto.

—¡Dara!—es la voz de mi mejor amiga—¡Dara!—me toma del hombro.

—¿Qué?—intenta devolverme para el apartamento pero el alcohol manipula mi cuerpo. Todo me da vuelta y las ganas de vomitar se hacen presentes. El flash de un móvil hace que mis ojos se me cierren. A lo lejos veo a Sergei con la misma ropa que tenía esta mañana. Es como si al igual que yo estuviese sumergido en esta pena.

—Maldición…—masculla aniquilando con la mirada al grupo de vejetes que están a unos pasos de mí. Mi mejor amiga se coloca a mi lado y con la mirada amenazadora del magnate termina desapareciendo. Trago en seco cuando aprieta mi mano.

Muevo las pestañas al verlo arrancarse la americana prácticamente para ponérmela encima de los hombros—¡Sergei! El hombre que me desvirgó está aquí!—espeto sin ningún tipo de pena animada por mi borrachera; los dueños de los apartamentos nos miran y los saludo con las manos. No puedo conectar mi lengua con mis acciones.

—Estás ebria…—me tapo la boca cuando me quiero reír. ¿Por qué hasta ahora me doy cuenta de lo hermoso de sus ojos? Sus brazos enormes se marcan sobre la tela fina de la camisa blanca que lleva puesta. Esos cabellos que se le pegan en la frente lo hacen lucir tan caliente…

Niego haciendo pucheros—Que bueno que viniste, Thomas está dentro y…—¡Oh carajos! He venido hasta aquí para evitar una tragedia y yo misma la acabo de activar. Nota mental esta es la segunda tontería que hago borracha.

Me siento sobre la cama—¿Ya le dijo a mi familia?—niega y besa mi mano haciendo que mi estómago se sienta extraño.

—No voy a dejarte ir así de fácil, ya te dije que eres mía.—lo observo como camina hasta mi closet y saca el atuendo más horrible y ancho que tengo—No lo mires así, ni loco voy a dejar que ese niño vea lo que solo yo puedo ver.

—¡Eres un posesivo!—me suelto cuando aprieta mis mejillas.

—Soy peor que eso.

—Date la vuelta, no creas que me voy a cambiar en frente de ti.

Baja los hombros sin dejar de mirarme—Ya vi todo eso, recorrí cada parte de tu piel y algo me dice que estás deseando que te consuma ahora mismo.—me tapo y se ríe.

—¡Cerdo!—lo acuso. Alguien toca la puerta y ambos miramos hacia la salida.

—¿Dara? ¿Estás bien?—Sergei rueda los ojos, sus manos trazan líneas en mis brazos, le digo con la mirada que deje de hacerlo pero solo me muestra los dientes—He traído unos dados ¿Quieres jugar verdad o reto?

Y aquí viene ese sonrisa de nuevo; Sergei ¡¿Ahora que piensas hacer?!

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