CAPÍTULO 16
Le niego para que sea lo que sea que esté pensando, lo desista ahora mismo. Su mano derecha se desliza delicadamente por mi espalda y aprieto los ojos por las cosquillas que se van acumulando en mi vientre bajo. Me muevo para salir de mi habitación cuando estoy completamente vestida, pero uno de sus brazos bloquea mi paso. Esa sonrisa llena de maldad se vuelve a formar y aunque intento ignorarlo, algo dentro de mí me dice que esta noche no va a terminar muy bien que digamos.
Sacudo mis sábanas y acomodo unos cuantos libros que tengo en una pequeña biblioteca dentro de mi cuarto ya que soy una maniática del orden y me vuelvo peor cuando estoy nerviosa. Sergei se saca los botones de su camisa y sé que esto va muy enserio.
—Dara…—es de nuevo Thomas—¿Por qué no me respondes? ¿Puedo entrar? ¿Estás sola?—mis ojos se centran en la lengua del italiano dejando una capa fina de saliva sobre sus labios gruesos y rosados, lleva la esquina de su boca a un lado logrando que los vellos de mi piel se ericen por completo. Le veo dar algunos pasos hasta mi nochero y brinco cuando empieza a darle golpes uno tras de otro como simulando el sonido de una penetración.—¿Dara…?
Muevo mi pie angustiada, doy algunos saltos en mi sitio y lo único que puedo hacer por ahora es apuntar al hombre delante de mí con el dedo para que deje de ser tan infantil—¡Lo siento Thomas!—Sergei se ríe y le doy un manotazo en el hombro para que se calle—El cajón de mi nochero se trabó. Estaba bañándome, en algunos minutos ya salgo…
Miro hacia la puerta al escuchar la perilla ser rodada—¿Estás segura que estás bien? No encuentro a tu amigo y pues, Maya y yo pensamos que sería bueno jugar un rato. ¿Te parece?
Siento las manos del magnate sobre mis mejillas y lo aniquilo con la mirada—Sí… Sí… Estoy muy bien y me parece…—lo pellizco para que deje mi cuerpo en paz, Sergei está hablando demasiado así que llevo la palma de mi mano hacia su boca para que guarde silencio—Dame unos minutos y voy.—lo escucho decir un «Está bien» no muy convencido y suelto al rubio al sentir su lengua babear mis dedos.
—Te ves tan sexy mintiendo…—sujeta mis caderas para besar mi cuello—Vamos a darle ese puto juego de mamertos a ese pedazo de niñato… Tengo una pregunta que hacerte y necesito que seas completamente abierta conmigo como lo has sido hasta ahora.—paso cada uno de mis brazos alrededor de mis costillas.
—Habla…
—¿Soy lo único bueno que te has conseguido, verdad?—levanto las manos en señal de frustración, me giro para largarme de aquí—Es que ese tal Liam es un gilipollas de papi y mami y este nenito se nota a leguas lo afeminado que es. Por eso debes estar feliz de tenerme ¿Cierto?
Cierro la puerta detrás de él y decido ignorarlo en toda la noche o eso creí hacer, Maya y yo nos quedamos viendo al observar como Sergei y Thomas hablan entre ellos mientras beben algunos shots de tequila. El reloj en mi pared dan las dos y media de la mañana. Dirijo mi mirada hacia ese par cuando escucho como uno de ellos se ríe con algo de sarcasmo. El castaño agita su cabello en señal de frustración y es por eso que decido levantarme para intervenir, pero mi mejor amiga me agarra del brazo para que me quede en mi sitio.
—¿Qué pretendes hacer?—sus ojos claros se encuentran bien abiertos. El magnate le echa un poco de hielo a la copa de whisky que se ha servido y cuando pienso que el italiano no puede ser peor de lo que ya es, lo rueda de sus manos con maldad haciendo que el líquido dorado caiga encima del español.
—¡Mierda!—mascullo volándome la butaca en la mitad de la sala para aterrizar cerca de ellos al ver el inicio de la pelea.
Mi ex lo agarra del cuello—¡¿Lo has hecho a posta, verdad?!—él sonríe ladinamente—¿Te molesta que me haya conocido primero que tú?—Bad Guy de Billie Eilish suena en el fondo dándole un toque dramático y de serie gringa a la situación. Es que estás cosas solo me pasan a mí en esta vida.—Yo fui su primero beso ¿Ya te lo dijo?
Sergei toca el puente de su nariz mientras que mira el suelo, de nuevo esa sonrisa, sus ojos azules me observan y niego. Que no lo vaya a decir… ¡Que no lo vaya a decir!—¿Por qué no jugamos a tu puto juego mejor?—vuelvo a respirar. Thomas no sabe que el hombre a su lado es familia de mi primo y si lo supiera no sé si podría guardar el secreto; le agradezco a quien sea que Maya haya desconectado mi trasmisión en Instagram desde que salí del apartamento, porque sino papá se hubiese enterado de todo de la peor manera.
—¿Qué propones?—lo reta.
Señala la botella de tequila sobre la barra del bar—Verdad o reto y cada vez que te toque debes tomarte un chupito de tequila ¿Entendiste o debo escribirlo?—el español gruñe y lo sujeto de la mano—. Antes los niños respetaban a sus adultos, pero que puedo esperar de un cantantucho como tú…
—Escojo verdad para que veas como soy, alguien que estudió contigo es muy buen amigo mío, se llama Raúl ¿Te suena?—¡Santa Bárbara bendita! Si ese tipo fue el mismo que engañó a Maya.—¿Dónde está mi shot? ¿Por qué me miran así todos? Siempre tuve la curiosidad cuando él me lo contó; siempre te vi como una chica de casa y solo quería saberlo. No pasa nada.—se bebe la copa de golpe y la castaña hace lo mismo detrás de él.
Intento levantarme para darle un guantazo, pero ella toma mi mano devolviéndome hacia mi asiento. Sergei sujeta la botella y la hace rodar pero su rostro se queda sin expresión al ver el pico apuntándome y del otro lado al español.
—¿Verdad o reto, preciosa?—el magnate me mira de inmediato. Llevo el shot hacia mi boca y lo trago apretando los ojos.
—Reto…—Sergei me agarra la mano.
—¡Verdad!—grita él ofuscado.
—Ella eligió reto—ataca Thomas.—Y el reto será que me des un beso…—el castaño cierra los ojos, levanto mis glúteos para inclinarme delante de él, pero el italiano ha sido más hábil colocando su mano sobre su boca para que mis labios no lleguen hasta él.
Ahora rueda la botella apuntándonos a ambos—Elijes reto y mi penitencia es siete minutos en el paraíso…—tira de mi brazo para meterme dentro del pequeño closet en la sala de mi apartamento.
¡¿Qué clase de juego es ese?!

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