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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1385

Tenía la mente llena de pensamientos pícaros y por poco digo algo inapropiado.

—¿De verdad?

Yolanda se emocionó hasta las lágrimas, murmurando repetidamente:

—Si te trata bien, entonces puedo estar tranquila.

—Yolanda, ¿a qué te refieres?

Al ver que la anciana no se movía, Sombra sintió que su sonrisa se congelaba. Frunció el ceño con preocupación.

—Si todas nos vamos, tu madre se sentirá muy sola aquí —Yolanda le dio unas palmaditas en la mano, hablando con suavidad—. Quiero quedarme a hacerle compañía.

Yolanda nunca se había casado y no tenía familia propia; había sido la madre de Sombra quien la había acogido y mantenido a su lado toda la vida.

Nunca la abandonaría.

—Yolanda...

Sombra entendió lo que quería decir y sus labios temblaron ligeramente.

—No te preocupes por mí. Soy solo una anciana, a nadie le importo —Yolanda le secó suavemente las lágrimas de los ojos a Sombra, con una sonrisa maternal y llena de cariño—. Esperaré el día en que traigas a nuestro yerno para que nos visitemos.

Yolanda era muy terca; cuando tomaba una decisión, no había forma de hacerla cambiar de opinión.

Quedarse junto a su madre quizá fuera el mejor lugar para ella.

—Está bien —Sombra no quiso obligarla y forzó una sonrisa—. Lo traeré para que tú y mi madre lo conozcan.

Al mismo tiempo, enviaría a alguien para que la protegiera en secreto.

—Ya preparé tus cosas —Yolanda sacó una maleta con expresión seria—. Somerlandia está demasiado inestable últimamente. Es mejor que te vayas lo antes posible.

—De acuerdo.

Sombra tomó la maleta y, antes de subir al auto, le dio un fuerte abrazo.

—Cuídate mucho, Yolanda. Espérame.

—Ve con Dios, mi niña.

Yolanda se despidió con la mano. No fue hasta que el auto desapareció en la distancia que se limpió las lágrimas, volvió a entrar y comenzó a buscar a Julián Carrasco.

Su padre, su madre y su hermana habían sido arrestados.

El pequeño se había quedado completamente solo.

Pero, por más que revisó toda la casa, no pudo encontrarlo por ningún lado.

¿A dónde se había metido?

***

Aeropuerto.

Tras un vuelo de veinte horas, Sombra aterrizó por fin en la capital.

Para evadir a los periodistas...

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