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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 77

CAPÍTULO 77. Un vínculo difícil de evadir

Si el corazón era como un rompecabezas, Lynett sentía en aquel momento que las piezas del suyo nunca encajarían. Su media hermana se había alejado de su vida cuando era todavía una niña, y Lynett sabía que era porque no soportaba la manipulación y el control de su madre, pero aquella lejanía la había trasladado a ella también, como si ella también fuera culpable de que Florence quisiera arruinarle la vida.

—Joss… Eres tú. La mujer con la que Elijah va a casarse… ¿Eres tú?

—Y tú eres la mujer que ha estado acostándose con mi prometido —respondió Josselyn y Lynett retrocedió como si la hubiera golpeado en pleno pecho—. ¿Cómo pudiste, Lynett? ¿Cómo pudiste meterte en la cama del hombre que amo?

—¡¿Y yo cómo diablos…?! —la muchacha no sabía si le faltaba el aire o estaba ahogándose con sus lágrimas—. ¿Yo cómo iba a saber que era…? ¡Él jamás dijo…! —Se llevó las dos manos a la cabeza y se dobló sobre sí misma como si intentara darle sentido a todo aquello.

—¡Elijah y yo hemos estado juntos por dos años ya! ¡Él ha estado esperando por mí, a que yo regresara del ejército! —siseó Josselyn—. ¡No soy estúpida, siempre asumí que de vez en cuando se sacaba las ganas con alguna puta, pero no esperé que te prestaras a eso!

Lynett la miró con ojos desorbitados y negó con vehemencia.

—¿Estás loca, Lyn? ¿Cómo se te ocurre que yo…? ¡Yo jamás…! ¡No tenía idea de que era nada tuyo! ¡Jamás dijiste nada! ¡Nunca…!

—Nunca lo llevé a casa, nunca lo presenté, y sabes bien por qué, porque mamá es una interesada y no iba a dudar en tratar de sacarle provecho —gruñó Joss con frustración—. La única buena persona que había en tu casa era tu padre, Lynett, pero hasta presentárselo a él fue un error.

Lynett arrugó el ceño mientras su cerebro trataba de procesar todo aquello. De repente aquella breve conversación volvió a su mente y recordó eso que Elijah le había mencionado.

—Tú eras la “amiga” —murmuró—. La que lo encaminó hacia la empresa de mi padre. ¿No es así?

Vio a su hermana asentir, pero era evidente que el arrepentimiento por haber hecho eso la dominaba.

—Tu padre siempre se preocupó por mí. Era una de las pocas personas que me escribía regularmente cuando estaba en los despliegues… era un buen hombre —murmuró—. Así que cuando supe que tenía problemas con la transportadora, se lo mencioné a Elijah, sabía que él tenía dinero suficiente para ayudar y en su negocio… bueno, no estaba de más adquirir una empresa de ese tipo.

Lynett miró a todos lados, aturdida, porque lo que había creído hasta ese momento que era pura y desafortunada casualidad, realmente tenía una causa, una terrible causa y esa era su propia hermana.

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