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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 64

PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 64. Experiencia

Dolía. No había otra forma de decirlo, simplemente dolía. Y Ranger estaba seguro de que a su manera a ella le dolía también. No era que fuera del todo una piedra insensible, era sencillamente que a veces Gabriella optaba por justificarse no entender.

—¡No te puedes ir, así no se resuelven las cosas! —le gritó ella cuando lo vio lanzar dentro de la cajuela de una de las camionetas de la casa esa bolsa que ni siquiera había desempacado desde que habían llegado.

—Sí, pues no parece que tú tengas muchas ganas de arreglarlas —replicó él apretando los labios.

—¡Ranger, solo te estoy diciendo que no puedes obligarme a hacer algo que no quiero! ¡Te estoy diciendo que así es como soy y si me quieres entonces...!

—¡Eso es basura! —replicó él con fiereza dándose la vuelta y la muchacha retrocedió sobresaltada—. ¡Esa es publicidad barata para la gente que quiere justificar no mejorar ni cambiar nunca, en nada! Si tú me quisieras, pero yo fuera de los hombres que te pega cuando bebe de más ¿también tendrías que quererme así, porque así soy?

—¡No es lo mismo!

—¡Claro que es lo mismo! —espetó él—. Si yo fuera un flojo de mierd@ que solo quiere vivir de ti, ¿me querrías porque así soy?

—Ranger...

—¿Si yo fuera un tipo al que no le importe un carajo lo que sientes, me querrías porque así soy? —insistió él y la muchacha hizo ese gesto de impotencia que él jamás le había visto.

—¡Estás mezclando las cosas! —exclamó.

—¡No, no las estoy mezclando, solo estoy poniéndote frente a las narices la put@ realidad! Que nadie está obligado a quererte como eres, que todos debemos intentar ser siempre nuestra mejor versión, ¡pero no puedes entenderlo porque te faltan dieciocho años y una vida entera de experiencia como para tomar cualquier m*****a decisión de la que no vayas a arrepentirte después! —espetó Ranger con frustración—. ¡No te estoy pidiendo que decidas lo que yo quiero, te estoy pidiendo tiempo para darte experiencia, experiencia que no tienes, pero ni eso quieres darme, ¿verdad?

—¡Porque tener dieciocho no significa que no sepa lo que quiero! —replicó ella y por primera vez desde que la conocía el ex militar la miró con algo bastante parecido a la lástima.

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