Entrar Via

MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 57

CAPÍTULO 57. ¡Esto es urgente!

Tenía varias opciones, levantarla en brazos y llevársela a la cama, o… o Lynett parecía tan cansada y cómoda allí que Elijah ni siquiera se puso a pensar en más opciones y simplemente cerró los ojos, dejándola que se acurrucara entre los edredones y al calor del fuego que les llegaba de aquella chimenea.

En cualquier otro momento habría asegurado que su instinto de autoconservación no lo dejaría dormir. Así que agarró el informe más largo y se puso a repasarlo con toda la actitud… solo para que los ojos se le cerraran cinco minutos después.

Elijah siempre había sido una isla para dormir, pero por alguna razón en la que era mejor no indagar, la madrugada lo sorprendió abrazado al cuerpo de Lynett, y solo volvió a sus cinco sentidos cuando la sintió removerse en la mañana.

—Cinco minutos más… todavía falta para las clases —se quejó ella medio dormida, volviéndose para acomodarse contra su pecho, y Elija respondió de la misma forma.

—OK, pero tú haces el desayuno…

—Tortitas con jalea…

—Y fresas, ¿tenemos fres…? —Ese fue el instante mismo en que se interrumpió y los dos se incorporaron con un jadeo asustado.

Pero mientras Elijah la miraba sorprendido, en el rostro de Lynett solo había un rastro de dolor.

—¿Qué pasa? ¿Te hiciste daño? —la increpó con preocupación.

—No, solo… solo fue un mal movimiento, nada más —aseguró Lynett tratando de alejarse de sus manos.

Elijah se quedó mirando a su pie, pensativo, mientras Lynett lo acariciaba con movimientos calmantes, y recordó lo que le había dicho la enfermera el día anterior.

—Hoy terminan de instalar la piscina de fisioterapia —murmuró—. Esta tarde tienes que empezar, pero… bueno, Lucy ya no va a poder venir. Tuvo una emergencia familiar —mintió Elijah con todo el descaro—. No te preocupes, ya estoy buscando otra enfermera, pero mientras… bueno… puedes hacer los ejercicios conmigo.

Lynett pestañó despacio porque sabía que de esos ejercicios dependía su operación, el médico había dejado claro que sin la recuperación adecuada no se arriesgaría a intervenirla, así que finalmente y muy a su pesar terminó asintiendo.

—Está bien. Puedo hacer los ejercicios si me asistes. De hecho puedo hacerlos sola, lo único que necesito es que alguien vigile que no me ahogue, ya sabes por un calambre o algo…

Hablaba sin mirarlo y Elijah no entendía por qué, pero él sentía el mismo nerviosismo.

—Bueno, hay que tener energía para poder con todo eso así que ¿vamos por el desayuno?

Lynett asintió y trató de tener el menor roce posible con él mientras se pasaba a la silla y se iban a la cocina, aunque si era honesta tenía que reconocer que todavía podía sentir el calor de aquel hombre pegado a su espalda, que era donde había pasado toda la noche.

—¡Tenemos fresas! —exclamó Elijah abriendo la nevera y Lynett revolvió entre los cajones hasta encontrar una pequeña caja.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana